En América Latina, los feminicidios, es decir, la muerte violenta de una mujer por razones de sexo, ocurren en promedio cada dos horas. Es una estadística brutal que no solo hiela la sangre: exige atención inmediata.

Un informe del Mapa Latinoamericano de Feminicidios, liderado por la organización MundoSur, prende las alarmas: 13235 feminicidios entre enero de 2021 y lo que va de 2025. las mataron por su condición de género en la región.

Entre los países con las tasas más alarmantes, Honduras se encuentra en la cima, junto a Guatemala y Puerto Rico, con más de cinco feminicidios por cada 100,000 mujeres.

La cifra duele más cuando se traduce en nombres, historias, sueños interrumpidos. Solo en lo que va de 2025, al menos 106 mujeres murieron violentamente en Honduras.

Cuerpos que gritan en silencio

La mayoría de los crímenes, casi la mitad se cometieron por quienes alguna vez dijeron amar a sus víctimas: parejas o exparejas.

En el 38% de los casos se usaron armas de fuego, y más de la mitad de los feminicidios ocurrieron dentro del hogar.

Es decir, a las mujeres las asesinaron en el mismo lugar que debía protegerlas. La edad promedio de las víctimas fue de apenas 34 años.

El 57% eran madres. Eso significa que más de 2.200 niños quedaron huérfanos de madre solo en el último año en América Latina.

La violencia de género no acaba en la mujer asesinada: se extiende como una maldición sobre quienes la rodean.

Feminicidios
La mayoría de las víctimas de feminicidios registrados en Honduras durante 2022, 2023 y 2024 tenían entre 21 y 30 años (25%). La más joven tenía menos de un año y la más adulta 96 años. Foto: mundosur.

Un mapa para las que ya no están

El informe nace de una necesidad dolorosa, pero urgente: visibilizar lo que los Estados se niegan a ver.

Muchos gobiernos carecen de datos sistemáticos y confiables sobre feminicidios. México, por ejemplo, es uno de los grandes ausentes del mapa.

Esa ausencia, señalan desde MundoSur, no es casual: refleja una negligencia institucional que se traduce en violaciones a los derechos humanos.

Inspirado en los mapas de seguimiento del Covid-19, el Mapa Latinoamericano de Feminicidios no solo busca contar muertes, sino ponerle rostro a una tragedia estructural.

Los transfeminicidios, los feminicidios vicarios, los asesinatos de mujeres afrodescendientes, migrantes, con discapacidad, o indígenas.

“Este mapa no es solo una herramienta de denuncia, es un acto de memoria colectiva”, dice D’Angelo, directora del proyecto. “Frente al retroceso de derechos en varios países, documentar es resistir”.

Honduras, un país en deuda con sus mujeres

En Honduras, la impunidad y el machismo estructural alimentan esta tragedia. Muchas veces, las denuncias previas de las víctimas fueron ignoradas.

Según el informe, el 10% de los feminicidas se denunciaron por violencia de género. Y aun así, las mataron.

Mientras el país se enfrenta a una crisis de seguridad, la violencia contra las mujeres se sigue normalizando.

En Honduras, al menos 560 niños, niñas y adolescentes quedaron en la orfandad a causa de feminicidios.

Las cifras no son frías: son gritos desoídos, historias truncadas, niños sin madre, familias rotas.

De interés: Seguridad reporta baja del 40% en muertes de mujeres, pero van 104 casos en 2025

Que el mapa sirva para salvar vidas

El mapa no es un fin, sino un principio. Una llamada de atención. Un intento por despertar a las instituciones, a los gobiernos, a las sociedades enteras.

Cada punto en ese mapa representa una mujer que ya no está, pero también una oportunidad para que otras no corran la misma suerte.

Desde 17 países, la sociedad civil documenta, denuncia, acuerpa. Porque el silencio mata, pero la memoria colectiva puede salvar vidas.