En los campos hondureños, el temor crece. El gusano barrenador, una larva parasitaria que destruye tejidos animales, se detecta en al menos 1,802 bovinos en lo que va del año, según confirmó Emilio Aguilar, director del Servicio Nacional de Seguridad e Inocuidad Agropecuaria (Senasa).

El problema no es menor. Se trata de una plaga con capacidad letal que genera pérdidas millonarias en carne, leche y peso del ganado.

Y lo más preocupante: no se trata de un fenómeno aislado. El gusano barrenador toma fuerza en toda Centroamérica y México, que impulsa la movilidad del ganado entre países por la falta de medidas conjuntas eficaces.

“Capacitamos constantemente a nuestro personal para prevenir y curar esta enfermedad. Si se previene, no se propaga”, aseguró Aguilar.

Pero el llamado no va solo para las instituciones. El funcionario insistió en que los ganaderos deben asumir su parte para frenar la expansión del gusano barrenador.

Gusano barrenador genera tensión

Para contener la plaga, Senasa desplegó a más de 40 técnicos en el territorio hondureño. Estos equipos visitan de tres a cinco fincas diarias para ensañar a los productores cómo actuar ante un brote de gusano barrenador.

“El éxito de esta estrategia depende de que el productor aplique lo aprendido. Esta no es una lucha que el Estado pueda ganar solo”, reiteró Aguilar.

Sin embargo, los productores sienten que los esfuerzos aún son insuficientes frente a una amenaza de esta magnitud.

Guillermo Cerritos, director de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh), fue tajante: “Ya no es un problema solo de Honduras. Se requiere una respuesta regional coordinada”.

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Ciclo del contagio del gusano barrenador. (Divulgación Copeg).

El gusano barrenador, amenaza regional con alto costo

La presencia del gusano barrenador en el ganado representa un desafío complejo. La plaga viaja con los semovientes, traspasa fronteras sin control.

Cerritos advirtió que el movimiento constante de reses desde Panamá, Costa Rica y Nicaragua hacia Guatemala y México convierte este problema en una cadena sin fin.

“Entre más movilicemos los semovientes, mayor será el riesgo de que la mosca del gusano barrenador llegue a nuevas zonas", señala.

Y agrega: "necesitamos apoyo internacional, incluso de Estados Unidos, para implementar un control eficaz”, sostuvo el líder ganadero.

Desde Fenagh se insiste en que no puede haber programas individuales contra un enemigo común.

El gusano barrenador requiere un abordaje regional, con controles fronterizos estrictos, financiamiento y cooperación técnica entre países.

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Técnicos de Senasa inspeccionan bovinos en varias regiones de Honduras. Foto: Senasa.

Llamado urgente para detener expansión del gusano barrenador

El futuro de la ganadería hondureña depende, en gran medida, de lo que se haga hoy para detener la expansión del gusano barrenador.

Si no se actúa con contundencia, Honduras podría enfrentar no solo pérdidas económicas severas, sino también el debilitamiento de un sector vital para la seguridad alimentaria nacional.

El gusano barrenador no espera. Su avance silencioso puede terminar convirtiéndose en una catástrofe ganadera si no se asumen compromisos serios, tanto a nivel local como internacional.

En Honduras se han confirmado al menos 82 casos de miasis en humanos provocada por el gusano barrenador. De ese total, 13 corresponden al Distrito Central.

Honduras ya dio el primer paso. Ahora, necesita que el resto de la región camine con ella.