A casi tres años de que la Fiscalía de Estados Unidos presentara el documento que sirvió de base para pedir una severa condena contra Mario Rojel Urbina Miranda, el expediente ofrece una radiografía poco conocida del cartel que durante años convirtió a Honduras en una de las principales rutas de la cocaína hacia Norteamérica.

La historia no gira alrededor de una sentencia, gira alrededor del hombre que, según los fiscales, mantuvo funcionando la maquinaria criminal mientras los hermanos Miguel Arnulfo y Luis Alonso Valle Valle daban las órdenes.

Durante años, el nombre de los Valle acaparó titulares, investigaciones y procesos de extradición.

Sin embargo, detrás de ese apellido existía una pieza que rara vez ocupó el centro de la escena.

Para las autoridades estadounidenses, Mario Urbina no fue un simple colaborador, sino el operador que hizo posible que el negocio avanzara cuando había que mover toneladas de cocaína, recaudar millones de dólares o garantizar que ninguna autoridad interrumpiera el recorrido de los cargamentos.

El propio expediente resume su importancia con una frase que explica su peso dentro de la organización: "Fuera de Miguel Arnulfo y Luis Alonso Valle, no había nadie con mayor responsabilidad que él".

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Mario Urbina: el engranaje que mantenía vivo al cartel de Los Valle

Los fiscales describen a Mario Urbina como el principal lugarteniente de la organización y describieron que su trabajo iba mucho más allá del transporte de droga.

"Era el encargado de coordinar el movimiento de miles de kilos de cocaína, supervisar a otros operadores, administrar el flujo de millones de dólares provenientes del narcotráfico y garantizar que los cargamentos atravesaran Honduras sin contratiempos", dice el documento.

Su nivel de confianza era tal que los hermanos Valle le delegaban la responsabilidad de dirigir a quienes aseguraban el paso seguro de los cargamentos por territorio hondureño.

Esa función lo convirtió, según la Fiscalía estadounidense, en uno de los hombres más influyentes dentro del cartel sin pertenecer a la familia que le daba nombre a la organización.

Esa posición también explica por qué la Fiscalía solicitó para él una de las penas más altas impuestas dentro de este caso, únicamente por debajo de las condenas recibidas por los propios hermanos Valle. El hondureño recibió una pena de 21 años de reclusión.

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Mario Rojel Urbina Miranda fue el hondureño extraditado número 38 a EE. UU. por delitos de narcotráfico desde la reforma constitucional de enero de 2012. Foto: Policía Nacional.

Así operó el cartel en Honduras

El expediente también reconstruye la forma en que operó una de las organizaciones criminales más poderosas que tuvo Honduras.

La cocaína llegaba desde Colombia, principalmente en aeronaves privadas o embarcaciones que llegaron a la costa atlántica hondureña.

Era una región que, según los fiscales, ofrecía poca presencia estatal y reducidas capacidades de vigilancia.

Desde allí, los cargamentos los trasladaron en camiones y helicópteros hasta Copán, donde los entregaron a organizaciones mexicanas encargadas de introducir la droga en Estados Unidos.

Pero la logística no era suficiente y para proteger el negocio, la organización pagó sobornos a policías que permitían el paso de los cargamentos por retenes.

A cambio, obtenía información anticipada sobre operativos y decomisos, conocía movimientos de las autoridades y mantenía un arsenal para intimidar a quienes representaran una amenaza para la estructura.

Ese sistema convirtió al cartel en una organización capaz de mover enormes cantidades de cocaína durante casi una década.

Los mensajes que revelaron el lado más oscuro de Los Valle

El documento también expone cómo la investigación obtuvo evidencia electrónica tras la captura de correos humanos que introducían cocaína en Estados Unidos.

Entre los mensajes interceptados aparecen conversaciones que, según la Fiscalía, muestran cómo la violencia se usó para proteger los intereses del cartel.

En una de ellas, Miguel Arnulfo Valle ordena detener a tres personas que ingresaron sin autorización al territorio controlado por la organización.

Arnulfio dio instrucciones para asesinarlas y posteriormente solicitó fotografías y coordinó con su hermano Luis Alonso la forma en que debía ejecutarse la orden.

Para los investigadores, esas comunicaciones reforzaron el papel de Mario Urbina como uno de los hombres que ejecutaba y coordinaba las decisiones estratégicas del cartel.

Mario Urbina pieza clave

Nueve años oculto antes de caer

Aunque la acusación contra los integrantes de la organización se presentó en 2014, Mario Urbina logró permanecer prófugo durante casi nueve años.

Fue capturado en Honduras el 18 de febrero de 2023, lo extraditaron y se declaró culpable por conspirar para distribuir cocaína a Estados Unidos.

Se convirtió en el decimotercer acusado en admitir su responsabilidad dentro del proceso judicial abierto contra la estructura criminal.

Para entonces, la mayoría de los principales integrantes del cartel ya había sido condenado.

El operador que explica cómo funcionó el poder del cartel

Los grandes carteles suelen ser recordados por los nombres de sus líderes. Sin embargo, los expedientes judiciales muestran que esas organizaciones también dependían de hombres capaces de convertir las órdenes en resultados.

La historia de Mario Urbina Miranda encaja precisamente en ese perfil: el operador que nunca llevó el apellido Valle.

Fue una pieza que, según la Fiscalía estadounidense, ayudó a que el cartel moviera toneladas de cocaína.

Y también, millones de dólares y una red de corrupción que durante años desafió al Estado hondureño.

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