Rosbin Leonardo Duarte Elvir, hondureño, construyó su imperio lejos de los reflectores. Mientras otros capos exhibían armas, caravanas y excesos frente a cámaras, él operaba desde las sombras.

Movía cocaína entre aeropuertos, policías corruptos y rutas marítimas que cruzaron el Caribe hasta tocar territorio hondureño.

A sus 43 años, al hondureño lo condenaron el 6 de marzo de 2026, en Estados Unidos a 17 años y seis meses de prisión federal, por conspirar para introducir cocaína al mercado estadounidense.

Pero detrás de la sentencia hay algo más grande: el retrato de un operador que, según documentos judiciales, convirtió la corrupción institucional en una autopista para el narcotráfico.

Las autoridades estadounidenses lo describen como parte de una organización criminal transnacional que durante años traficó miles de kilos de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos.

Honduras aparecía en medio del recorrido como uno de los puntos clave de tránsito de la droga.

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Rosbin Duarte, el hondureño y la ruta de la cocaína escondida entre frutas

La investigación sostiene que Duarte Elvir financió y era dueño de cargamentos de cocaína que salían desde Cali, Colombia.

La droga se camuflajó en cajas de fruta dentro del Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón y la enviaron hacia la isla de San Andrés.

Desde allí comenzó otra fase de la operación. Según el expediente, al menos 20 policías colombianos ayudaron a sacar la cocaína del aeropuerto para luego embarcarla por mar rumbo a Nicaragua u Honduras.

Después, los cargamentos seguían hacia México y finalmente a Estados Unidos mediante rutas terrestres manejadas por la estructura criminal.

La operación no dependía únicamente de lanchas o contactos clandestinos. También involucró empleados aeroportuarios, supervisores de seguridad y una red diseñada para evitar controles internacionales.

Para los investigadores estadounidenses, Rosbin Duarte Elvir no era un peón. Era uno de los hombres que puso dinero, coordinó logística y sostuvo financieramente la estructura criminal.

aseguramientos
A Rosbin Leonardo Duarte Elvir se le aseguraron bienes en la Operación Estigia I ejecutada el 24 de abril de 2017 por la ATIC. Foto: Ministerio Público.

El narco que vivía rodeado de lujo en Colombia

Mientras las autoridades seguían el rastro de la cocaína, Duarte Elvir acumuló riqueza en Colombia.

La Fiscalía estadounidense aseguró que utilizó las ganancias del narcotráfico para mantener una vida de lujos, incluyendo una enorme propiedad en las afueras de Cali.

El expediente judicial habló de ganancias millonarias generadas durante años de tráfico de drogas.

La imagen que proyecta el caso es la de un hondureño que logró incrustarse en las redes criminales colombianas y convertirlas en un negocio regional.

cargamentos
De acuerdo a la investigación de agentes contra el crimen organizado de la ATIC Rosbin Duarte Elvir era quién recibía los cargamentos de droga en el país y era el punto de contacto de distribución de drogas en Centroamérica y El Caribe. Foto: Ministerio Público.

La caída de Rosbin Duarte tras el fracaso de un cargamento

La ruta que utilizaron sufrió un golpe en 2023, cuando un decomiso en el aeropuerto de San Andrés interrumpió temporalmente las operaciones.

Pero, lejos de retirarse, la organización decidió volver a activar el corredor clandestino.

Las autoridades estadounidenses sostienen que Duarte Elvir y otros líderes criminales apostaron nuevamente por la vía aérea para mover cocaína.

El problema fue que el último intento terminó derrumbando la estructura. El 7 de mayo de 2024, correos de la organización intentaron ingresar 540 kilogramos de cocaína al aeropuerto de Cali.

La droga sería enviada posteriormente hacia Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades colombianas interceptaron el cargamento antes de que abandonara el país.

Ese decomiso abrió la puerta a una investigación internacional que culminó con la captura, extradición y condena del hondureño.

Los documentos judiciales describen a Honduras como uno de los territorios utilizados para el traslado de la droga antes de continuar rumbo a México.

La historia también deja otra señal: las rutas del narcotráfico mutan, mezclan corrupción institucional, operaciones aéreas, tráfico marítimo y operadores invisibles.

Pero eso termina, hasta que un cargamento falla y todo el engranaje comienza a derrumbarse.

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