El lago de Yojoa gana agua, pero en sus orillas hay familias que pierden terreno, cultivos y la tranquilidad de vivir cerca de sus aguas.

Lo que durante años fue uno de los principales atractivos naturales de Honduras se convierte en una preocupación para comunidades de Santa Bárbara y Cortés.

La crecida lleva el agua hasta zonas habitadas, terrenos agrícolas y vías de comunicación, dejando a los pobladores frente a pérdidas y dificultades para movilizarse.

De interés: Ríos, inundaciones y derrumbes: Copeco activa nuevas alertas

La crecida del lago de Yojoa golpea viviendas y cultivos

En Horconcitos, municipio de Zacapa, Santa Bárbara, el agua alcanzó viviendas y parcelas donde los pobladores cultivan maíz.

Las pérdidas agrícolas representan otro golpe para familias que dependen de la tierra, mientras la humedad y las inundaciones complican sus actividades cotidianas.

En Agua Azul Sierra, Cortés, los habitantes estiman que unas 25 viviendas resultaron afectadas por el avance del agua y permanecen deshabitadas.

La situación también alcanza negocios cercanos a la ribera, donde el aumento del nivel del lago amenaza instalaciones y actividades comerciales.

El problema no se limita a las propiedades inundadas, también afecta los desplazamientos y las posibilidades de mantener comunicadas a las comunidades.

En el trayecto entre La Guama y Peña Blanca se reportó agua sobre la carretera, una situación que obliga a extremar las precauciones.

View post on X

Una emergencia que viene de meses

El comportamiento del lago de Yojoa despertó preocupación desde enero de 2026, cuando su recuperación provocó inundaciones en sectores ribereños.

En aquel momento, los trabajos de modernización de la Central Hidroeléctrica Cañaveral coincidieron con cambios en la salida de agua del lago.

La recuperación se consideró favorable para el ecosistema, aunque sus efectos sobre las comunidades cercanas evidenciaron un problema que ahora vuelve a cobrar importancia.

Alexis Oliva, director ejecutivo de la Asociación de Municipios del Lago de Yojoa y su Área de Influencia (Amuprolago), explicó entonces que las reparaciones hidroeléctricas influían en ese proceso.

Según los datos divulgados en enero, el nivel del lago había superó los 638.15 metros sobre el nivel del mar.

Esa medición rebasó el límite superior del rango operativo aproximado de 637.5 metros utilizado para la generación hidroeléctrica.

El papel de Cañaveral en el comportamiento del lago

El lago de Yojoa cumple una doble función: además de sostener actividades pesqueras, turísticas y ambientales, forma parte del sistema de generación hidroeléctrica nacional.

Sus aguas se aprovechan mediante infraestructura para conducirlas hacia las centrales de Cañaveral y Río Lindo.

Por esa razón, el comportamiento del lago no depende únicamente de las precipitaciones, sino también de las condiciones de entrada, almacenamiento y salida del agua.

Los trabajos de modernización del complejo hidroeléctrico ponen nuevamente bajo atención la forma en que se administra ese recurso.

Hasta ahora no existe una confirmación técnica pública que permita atribuir las inundaciones de octubre exclusivamente a la operación de Cañaveral.

Las lluvias recientes constituyen un factor que debe evaluarse para determinar qué provoca el aumento del nivel del agua.

Lago de Yojoa

Cuatro comunidades enfrentaron dificultades para salir

La emergencia alcanzó sectores de Comayagua, donde las dificultades para movilizarse comenzaron antes de los reportes más recientes de inundaciones.

En San José de Comayagua, las comunidades de La Pita, El Diviso, Laguna Seca y Buenavista enfrentaron problemas de acceso durante varias semanas.

El alcalde Melkín Muñoz informó que alrededor de 400 familias, equivalentes a más de mil personas, estuvieron afectadas por las dificultades de comunicación.

La municipalidad logró restablecer provisionalmente el paso, aunque el agua continuaba atravesando el sector.

Muñoz planteó la necesidad de construir un vado con alcantarillas para elevar la vía y facilitar la circulación del agua.

La propuesta busca evitar que cada nueva crecida vuelva a comprometer la comunicación de las comunidades.

El desafío consiste en proteger el lago sin dejar desprotegidas a las comunidades que dependen de él.

Las respuestas que todavía necesita el lago de Yojoa

La emergencia vuelve necesario conocer el nivel actualizado del lago, las condiciones de descarga y el estado de las obras de modernización hidroeléctrica.

También resulta importante establecer cuántas viviendas, cultivos y negocios sufrieron daños, así como las medidas previstas para evitar nuevas afectaciones.

La información técnica permitiría distinguir el impacto de las lluvias de cualquier influencia que pudiera tener la operación del sistema hidroeléctrico.

Mientras tanto, los pobladores enfrentan las consecuencias de una crecida que llevó el agua más allá de sus espacios habituales.

Lea también: ¿Qué documentos debe proteger ante una inundación o un terremoto?