Había aprendido a mantenerse lejos de los reflectores. Mientras otros miembros de la MS-13 morían, caían presos o aparecían una y otra vez en los informes policiales, Jony Javier Torres Espinal, alias "El Matata" o "El Splinters", presuntamente siguió construyendo poder durante 25 años dentro de la organización criminal.
Según las investigaciones, no era un pandillero cualquiera: era uno de los hombres que se encargó de que el negocio funcionara en una parte del Valle de Sula.
Ese recorrido terminó en el barrio San José, de Potrerillos, Cortés, donde agentes de la División Anti Extorsión y Asociaciones Terroristas (DAET) lo capturaron durante un operativo.
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"El Matata": así pasó de integrante a operador del territorio
Dentro de la MS-13, no todos cumplen el mismo papel, de acuerdo con la investigación policial, "El Matata" alcanzó el rango de "Compa", una posición reservada para quienes tienen bajo su responsabilidad un municipio o un sector específico.
Ese cargo, según las autoridades, implica supervisar las plazas de extorsión, controlar la distribución de drogas y garantizar que las rentas ilícitas continúen alimentando la estructura criminal.
Los investigadores sostienen que Torres Espinal acumuló alrededor de 25 años dentro de la pandilla.
Ese fue un tiempo suficiente para ganar la confianza de los niveles superiores y seguir la línea de mando de alias "Cuervo".
A "Cuervo" lo identificó la Policía Nacional como el segundo al mando de la MS-13 en Honduras.

Las extorsiones y las drogas eran parte de su presunto control
La Policía atribuye a "El Matata" el manejo de actividades ligadas a la extorsión y al tráfico de drogas en sectores del Valle de Sula.
Según la investigación, bajo su influencia permanecían cobros ilegales contra transportistas y comerciantes.
Además se encargó de la distribución de sustancias ilícitas en la zona donde operó la estructura.
Para los investigadores, su función consistía en mantener activa una parte del engranaje financiero de la pandilla.
Esa era una tarea que pocas veces se ve en las calles, pero que resulta clave para sostener la organización.
Una captura que reabre una vieja historia
No era la primera vez que el nombre de Jony Javier Torres Espinal aparecía en manos de las autoridades.
La Policía recordó que en mayo de 2004 lo detuvieron durante un allanamiento por los delitos de extorsión y asociación ilícita.
Más de dos décadas después, la DAET volvió a ubicarlo y durante el operativo decomisó un arma de fuego de uso permitido.
Además de supuesta droga valorada en más de 750 mil lempiras y un celular que someterán a análisis para establecer vínculos con otras actividades criminales.
Ahora enfrenta señalamientos por porte ilegal de arma de fuego de uso permitido, tráfico de drogas y asociación para delinquir.

Un cuarto de siglo en las sombras de la MS-13
Sobrevivir 25 años dentro de la MS-13 no significa pasar inadvertido, sino, aprender a moverse sin llamar la atención mientras otros ejecutan las órdenes visibles.
Para la Policía, "El Matata" fue un operador silenciosos que mantuvo el funcionamiento de una parte de la estructura en el norte de Honduras.
Su captura pone fin, al menos por ahora, a la trayectoria de un hombre que, convirtió el anonimato en una de sus principales herramientas para conservar poder dentro de la pandilla.
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