La quinta condena contra el taxista Geovany Alberto Agurcia Pan, no solo aumenta el peso de las penas que enfrenta. También deja al descubierto, pieza por pieza, el retrato de un presunto violador serial que encontró en las calles de San Pedro Sula el escenario perfecto para operar sin levantar sospechas.
Las sentencias obtenidas por la Fiscalía Especial de Protección a la Mujer (FEP-MUJER) muestran un patrón que se repite con escalofriante precisión.
Era un taxi, mujeres sometidas bajo amenazas, recorridos forzados por distintos sectores de la ciudad.
Al final, el taxista obligaba a sus víctimas a retirar dinero en cajeros automáticos antes de abandonarlas.
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¿Cómo operaba el taxista en San Pedro Sula?
Durante el juicio más reciente, los fiscales detallaron que Agurcia Pan utilizaba su trabajo como conductor de taxi para acercarse a las víctimas.
Esa condición le permitía ganarse la confianza inicial y mover a las mujeres por distintos puntos de la ciudad sin despertar alertas inmediatas.
Una vez dentro del vehículo, comenzaba el control. Las investigaciones indican que sometía a las víctimas bajo coacción y las obligaba a soportar agresiones sexuales mientras permanecían privadas de libertad.
La Fiscalía sostiene que, "después de las agresiones, el ahora condenado trasladaba a las perjudicadas hacia cajeros automáticos".
Lo hizo bajo amenazas, las obligó a retirar dinero en efectivo y realizar transferencias bancarias directamente a sus cuentas personales.
El patrón criminal, según las autoridades, se reflejó en varios expedientes judiciales que terminaron conectándose entre sí.
Las sentencias que reconstruyeron el patrón criminal
Cada nueva denuncia permitió a los fiscales armar una estructura repetitiva en la forma de actuar del acusado.
No eran hechos aislados, sostiene el Ministerio Público, sino una secuencia casi idéntica de ataques cometidos contra distintas mujeres en la zona norte del país.
La quinta sentencia condenatoria se convirtió en otro elemento clave para reforzar la tesis de que se trataba de un agresor serial.
Hasta ahora, la Fiscalía acreditó responsabilidad criminal en perjuicio de al menos 11 mujeres. Las sumas consecutivas de las penas más los agravantes podría totalizar una pena de hasta 104 años de reclusión.
Un caso que enciende las alertas sobre el transporte
El caso coloca bajo discusión los riesgos que enfrentan muchas mujeres al utilizar transporte público o servicios informales de traslado en ciudades golpeadas por la violencia y la falta de control.
San Pedro Sula, vuelve a enfrentar una historia que mezcla movilidad urbana, vulnerabilidad y depredación.
La audiencia de individualización de la pena quedó programada para el próximo 22 de mayo, fecha en la que el Tribunal definirá el tiempo exacto de prisión que deberá cumplir el taxista por esta nueva condena.
Pero más allá de la cifra final, las cinco sentencias ya dejaron algo claro: detrás del volante de un taxi, las autoridades descubrieron a un hombre que convirtió el miedo de sus víctimas en parte de una maquinaria criminal repetida durante años.
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