El cardenal Óscar Andrés Rodríguez advirtió este domingo durante la homilía dominical, celebrada en la Basílica Menor de Suyapa, en Tegucigalpa, que "solo Dios nos libera de la avidez, de la codicia, del robo disfrazado de inteligencia".
El líder religioso criticó a los administradores, tanto privados como del Estado, que roban públicamente y no enfrentan consecuencias.
"Todos los administradores sean administradores de negocio, de bienes propios o familiares. Peor todavía los administradores del Estado que roban hasta públicamente y no pasa nada", indicó Rodríguez
"Se denuncian y no hay justicia que los persiga. Es más, hasta presumen de usar los bienes robados", afirmó.
El cardenal reflexionó sobre la sociedad y el materialismo
Rodríguez señaló que, en la actualidad, muchas personas persiguen únicamente acumular más riquezas.
"Un deseo insaciable de cosas, nada más destructor en el mundo de hoy que crea un sistema social injusto que anula a la persona y destruye las relaciones comunitarias", expresó.
El religioso hizo un llamado a liberar el corazón de falsas seguridades y a enfocarse en valores que construyen la vida humana.
"Jesús nos invita a no poner nuestro corazón en tener, sino en apoyarnos en Él, liberar nuestro corazón de todo aquello que da falsas seguridades y poner los cimientos en lo que nos hace vivir como personas".
Rodríguez criticó la campaña política en Honduras
El purpurado también criticó la campaña política que inició el 1 de septiembre y concluye cinco días antes de las elecciones: "Ya llevamos bastante tiempo de una campaña política en la cual no hemos oído propuestas", indicó.
"Hemos oído ataques de unos a otros. Hemos oído insultos de esas llamadas redes sociales que no tienen nada de sociales porque no construyen la sociedad, sino la destruyen. No pierdan el tiempo, señores dedicados a eso", añadió.
"Hagan el bien. No crean que un candidato va a lograr aprobación a base de denigrar, de insultar y de remover cosas negativas. El pueblo piensa y el que cree construir consenso sobre la maldad termina mal", sentenció.
Finalizó con un llamado a la reflexión y la oración: “Señor Jesús, ayúdanos a vivir nuestra vida al servicio del amor”, instando a los feligreses a actuar con bondad y ética en su vida cotidiana.
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