Wilmer Trujillo pasó buena parte de su vida defendiendo a Estados Unidos. Sirvió en Irak, estuvo en Afganistán y completó cerca de dos décadas entre el Ejército y la Guardia Nacional de Texas. Pero ninguna de esas misiones lo preparó para la batalla que enfrenta ahora: evitar que deporten a la mujer que considera el sostén de su hogar: una hondureña.
La historia comenzó con una cita migratoria aparentemente rutinaria en Dallas, Texas.
Lo que debía ser un trámite administrativo terminó con Arelys Barahona Martínez, una hondureña de 40 años, bajo custodia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
“No quiero odiar a ICE, no quiero odiar a nadie, pero me asombra. Me rompe el corazón. Amo este país y este país está separando a mi familia y se lleva a mi esposa; ella es mi roca, es la espina dorsal de esta familia”, dijo Trujillo en entrevista a CBS.
Mientras su familia observa con incertidumbre cómo el futuro construido durante años podría derrumbarse en cuestión de semanas.
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Hondureña fue detenida por ICE durante cita migratoria
Barahona acudió el pasado 10 de junio a una revisión programada en una oficina migratoria de Dallas, Texas.
Según confirmó el Departamento de Seguridad Nacional, agentes de ICE procedieron a su arresto debido a una orden de deportación emitida en su contra hace más de 20 años.
Las autoridades sostienen que la hondureña ingresó ilegalmente a Estados Unidos y que en noviembre de 2005 un juez de inmigración ordenó su remoción del país.
La postura oficial es clara: la orden sigue vigente y debe ejecutarse. Desde entonces, Barahona permanece recluida en las Instalaciones Correccionales Diamondback, en Watonga, Oklahoma, a la espera de que avance el proceso migratorio.

La defensa sostiene que no tiene antecedentes criminales
Sin embargo, el caso está lejos de ser una simple orden de deportación pendiente. Su abogado, Mark Shmueli, asegura que la hondureña no posee antecedentes criminales y que la resolución emitida en 2005 se dictó en ausencia porque ella nunca tuvo conocimiento de la audiencia programada por las autoridades migratorias.
La defensa también argumenta que la mujer regresó a Estados Unidos años después impulsada por una situación familiar crítica.
Según la versión presentada por su equipo legal, Barahona volvió al país porque su hijo necesitaba atención médica especializada
Además contró que ambos huían de amenazas de pandillas en Honduras que presuntamente intentaban reclutar al joven.

Veterano asegura que están destruyendo su familia
Para Wilmer Trujillo, el arresto de su esposa representa mucho más que un procedimiento migratorio.
El sargento retirado se enlistó en el Ejército estadounidense a finales de los años noventa.
Durante cuatro años formó parte de las fuerzas armadas y fue desplegado tanto en Irak como en Afganistán. Posteriormente permaneció 16 años más en la Guardia Nacional de Texas antes de retirarse en 2021.
Hoy, el hombre que sirvió a Estados Unidos durante casi dos décadas dice sentirse impotente.
"Me rompe el corazón. Amo este país y este país está separando a mi familia", expresó al referirse a la detención de su esposa.
La pareja contrajo matrimonio en 2020 y reside en Princeton, Texas. En el hogar también vive el hijo de Barahona, ciudadano estadounidense que padece neurofibromatosis.
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