El regreso de miles de hondureños retornados representa un desafío, pero también una oportunidad para el país. La clave está en transformar la incertidumbre en posibilidades de empleo y emprendimiento.

Un enfoque integral que involucre al Gobierno, al sector privado y la sociedad civil puede marcar la diferencia.

Si se crean programas de formación laboral, acceso a créditos y estímulos para la generación de negocios, esta población podrá reintegrarse de manera productiva y contribuir al desarrollo nacional, dicen expertos.

Honduras se prepara para recibir a los migrantes deportados en vuelos militares desde Estados Unidos. Según el vicecanciller Tony García, tres aviones con retornados aterrizarán este viernes, aunque aún se desconoce el número exacto de hondureños.

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El reto de reintegrar a los deportados

Edgardo Molina, experto en temas migratorios, advierte que las acciones del Gobierno serán insuficientes para afrontar el impacto.

Aunque se implementan programas como "Hermano vuelve a Casa", financiados por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el volumen de deportaciones proyectado para febrero de 2025 sobrepasará cualquier esfuerzo aislado.

“No hay ni recurso humano ni fondos para responder ante semejante demanda. Las organizaciones que atendían a los migrantes perdieron financiamiento por el congelamiento de fondos de USAID, esto detiene su trabajo en las fronteras y en la atención de retornados”, lamenta Molina.

Empresa privada: pieza clave en la solución

Alejandro Kafati, analista del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), señala que la situación no solo debe abordarse desde una perspectiva económica, sino también desde la seguridad nacional.

“Es clave unificar esfuerzos entre el sector privado, la academia y la sociedad civil. Necesitamos trabajar de forma coordinada para evitar repetir la crisis del año 2000, cuando miles de deportados quedaron a la deriva”, explica.

Para el Cohep, la solución radica en crear alianzas con todos los sectores y buscar salidas, el empleo y emprendimiento es clave.

“Si una empresa emplea a un deportado, podría recibir exoneraciones o reducciones fiscales. Esto incentivaría la inclusión laboral de esta población vulnerable”, analiza Edgardo Molina.

La urgencia de un presupuesto

Los expertos coinciden en que cualquier plan de acción debe contar con el respaldo del Congreso Nacional para garantizar financiamiento.

Sin embargo, la falta de aprobación de un presupuesto para atender la crisis migratoria genera preocupación.

Karen Valladares, Coordinadora Nacional de Cristosal Honduras, revela que en lo que va de enero ya han retornado 3,285 hondureños, cifra que asegura aumentará con las políticas de Trump.

“El Gobierno no podrá resolver esto solo. Se necesitan alianzas estratégicas con la empresa privada y la sociedad civil”, enfatiza Valladares.

Además, alerta sobre el impacto económico de las nuevas restricciones estadounidenses que podrían impedir que migrantes indocumentados envíen remesas a sus países de origen.

"Esto afectaría gravemente la economía hondureña, que depende en gran parte de estos envíos", señala.

Los retornados

La situación es especialmente crítica para los hondureños con más de 15 o 20 años viviendo en Estados Unidos. “Muchos construyeron su vida allá. No saben a qué regresar ni dónde vivir”, señala Valladares.

Otro grupo vulnerable son los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS). Actualmente, 55 mil hondureños dependen de este programa, pero la incertidumbre sobre su continuidad genera ansiedad.

“Queremos saber si los 3,285 retornados recibieron algún tipo de apoyo o si quedarán en el olvido”, cuestiona Valladares.

Llegó la hora de actuar

Ante esta crisis inminente, es imprescindible convocar a todos los sectores del país para diseñar un plan de emergencia integral que permita atender a la población retornada de manera efectiva.

Esta estrategia debe involucrar a instituciones gubernamentales, empresas, iglesias, sociedad civil y organismos internacionales con el objetivo de generar empleo, fortalecer programas de reinserción y garantizar la estabilidad de los migrantes que regresan.

Solo con el esfuerzo de todos se podrá construir una respuesta estructurada y sostenible. El reto es inminente y el tiempo se agota.

Expertos advierten que sin una respuesta coordinada para generar empleo y emprendimiento, Honduras no solo enfrentará una crisis social, sino también de seguridad.

“Si no actuamos ya, veremos un aumento del desempleo, la pobreza y el crimen”, advierte Kafati.

El Cohep reitera su disposición de trabajar con el Gobierno, pero recalca que el éxito de cualquier estrategia depende de voluntad política, diálogo y confianza entre los sectores.

Lea: CCIT propone apoyar emprendimientos de hondureños deportados