La fila de buses comenzó a avanzar desde temprano entre caminos fronterizos y puestos migratorios improvisados. Adentro viajaban niños con mochilas vacías, padres expectantes y familias acostumbradas a vivir entre dos banderas. Esta vez no cruzaron por trabajo ni comercio: cruzaron para recibir sus paquetes escolares.

Cientos de estudiantes provenientes de comunidades de Nahuaterique llegaron a Perquín, en Morazán Norte, donde el Gobierno de El Salvador instaló un punto de entrega de útiles, uniformes, zapatos, libros y dispositivos electrónicos destinados a menores con doble nacionalidad.

La escena dejó una imagen poderosa en medio del reciente incidente que impidió la entrega.

Los niños entonces, cruzaron la frontera para recibir asistencia educativa que inicialmente se pretendía entregar directamente en territorio hondureño.

escolares
La ministra de Educación de El Salvador Karla Trigueros con los niños que están en territorio hondureño, pero tienen doble nacionalidad. Foto: Secretaría de Prensa de El Salvador.

De interés: Nahuaterique: los hondureños que quieren volver a ser salvadoreños

Un primer intento de entrega de paquetes escolares fallido

Apenas días después del incidente registrado en el paso fronterizo conocido como Paso El Mono, donde una delegación encabezada por la ministra de Educación salvadoreña, Karla Trigueros, no logró ingresar a Honduras para distribuir los paquetes escolares.

Según la versión salvadoreña, la misión cumplió con los trámites migratorios correspondientes; sin embargo, posteriormente se les notificó que no podrían continuar hacia las comunidades hondureñas.

“Nos presentamos al punto fronterizo, realizamos el proceso migratorio de entrada a Honduras; sin embargo, me informaron que no vamos a poder ingresar”, declaró la funcionaria.

La situación escaló rápidamente a nivel diplomático. Desde Tegucigalpa, la Cancillería hondureña aclaró que el problema no era la ayuda educativa, sino la presencia de personal militar extranjero utilizando uniforme oficial sin una coordinación previa entre ambos Estados.

El detalle no pasó desapercibido y Trigueros, además de ministra, forma parte de la Fuerza Armada salvadoreña y suele participar en actividades oficiales vistiendo uniforme militar.

View post on X

Niños en medio del conflicto

Mientras los gobiernos discutían protocolos diplomáticos y soberanía territorial, las familias de Nahuaterique buscaron otra solución.

Movieron a los niños hacia territorio salvadoreño para que pudieran recibir el beneficio.

Por eso, decenas de buses comenzaron a movilizarse hacia Perquín. Antes de llegar al punto de entrega, las familias realizaron controles migratorios en el paso de Pasamono, en el caserío Rancho Quemado.

La logística incluyó la distribución de uniformes, zapatos, útiles escolares, libros y aparatos electrónicos como tablets y laptops para estudiantes de más de 30 centros educativos de la región fronteriza.

La movilización reflejó una realidad que lleva décadas marcando a Nahuaterique: una zona donde muchas familias viven bajo soberanía hondureña, pero mantienen fuertes vínculos sociales, educativos y culturales con El Salvador.

exbolsones
Niños de centros educativos de la zona de los exbolsones reciben los paquetes escolares en territorio salvadoreño. Foto: Secretaría de Prensa El Salvador.

Una frontera que nunca terminó de dividirse

Nahuaterique quedó oficialmente bajo soberanía hondureña tras un fallo internacional emitido en 1992, pero en la práctica la región sigue conectada profundamente con El Salvador.

Muchos habitantes poseen doble nacionalidad y dependen de programas sociales salvadoreños, especialmente en educación y asistencia comunitaria.

Por eso, la escena de niños cruzando la frontera para recibir paquetes escolares no resultó extraña para quienes viven en la zona.

Lo que sí dejó al descubierto fue la fragilidad diplomática que todavía rodea a estos territorios históricamente compartidos.

Al final, los paquetes llegaron a manos de los estudiantes. Pero la tensión política dejó una postal incómoda para ambos países: cientos de niños movilizándose entre fronteras para acceder a algo tan básico como estudiar.