El aumento de los combustibles ya comienza a sentirse con mayor fuerza entre los hondureños que dependen de sus vehículos para trabajar. Para quienes viven de los fletes y del transporte diario, llenar el tanque representa un gasto cada vez más difícil de asumir.
Jorge Velázquez, un capitalino que obtiene sus ingresos realizando fletes en su vehículo, resume el impacto que enfrenta con una frase contundente: "Estamos jodidos. Retejodidos".

El transportista asegura que los actuales precios del combustible han reducido sus posibilidades de trabajar, mientras sus clientes también enfrentan dificultades para pagar por los servicios.
"Ya no se puede trabajar, muy caro, y la gente ya no paga porque no hay dinero para fletes y para comprar cosas, porque está caro todo", lamentó.
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Alza de combustibles presiona el costo de vida
La escalada en el precio de los carburantes no solo afecta a quienes necesitan llenar el tanque para trabajar. El incremento también repercute en el transporte de productos, la movilización de mercancías y otras actividades que dependen directamente del combustible.
Velázquez considera que el problema trasciende las condiciones del país y está relacionado con el comportamiento internacional del mercado petrolero. "Es el combustible y es a nivel internacional", señaló al explicar las dificultades que enfrenta para mantener sus ingresos.
Ante el impacto de los precios internacionales, el Gobierno asegura que aumentó del 65 % al 70 % el subsidio aplicado al diésel y la gasolina regular.
Las autoridades también han llamado a la población a utilizar de manera racional los combustibles y la energía para reducir el consumo.
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Sectores piden medidas ante el impacto económico
Saraí Silva, directora de la AHDIPPE, explicó que el encarecimiento responde principalmente a factores externos y que Honduras tiene un margen limitado para controlar directamente los precios internacionales.
No obstante, señaló que todavía pueden analizarse medidas para reducir sus efectos en la economía nacional.
Entre las propuestas planteadas desde distintos sectores están disminuir los desplazamientos innecesarios, utilizar medios alternativos de transporte y fortalecer el teletrabajo para reducir la circulación vehicular y, con ello, el consumo de carburantes.

La Federación de Cámaras de Comercio advierte que el alza del diésel puede encarecer toda la cadena productiva.
"Los alimentos, los tractores, todo tipo de maquinaria se maneja a través del diésel. Entonces, había que trabajar con el Gobierno, ver qué podemos hacer", señaló Silva.
El panorama podría mantenerse complicado durante los próximos meses. Sectores empresariales estiman que los efectos de la crisis energética internacional podrían prolongarse hasta el primer trimestre de 2027, manteniendo la presión sobre los precios y el costo de vida de los hondureños.
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