Durante años, en varias comunidades del sur de Honduras, abrir un negocio, atender una pulpería o simplemente negarse a obedecer era una decisión peligrosa. Detrás de ese clima de temor, según las autoridades, operaba una estructura criminal conocida como Los Zorros.
Es una banda independiente que extendió su influencia en municipios de Choluteca mediante la extorsión, las amenazas y la violencia.
Aunque en la región operan distintas organizaciones delictivas, las investigaciones policiales señalan que Los Zorros construyeron su poder a partir de un modelo basado en el control de comunidades enteras.
Su presencia se reportó en los municipios de El Corpus, Yusguare y sectores cercanos, donde la organización se vinculó con delitos como homicidios, tráfico de drogas, robos, asaltos y tráfico de armas.
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Los Zorros donde el dinero era una parte del negocio
Según las pesquisas policiales, la extorsión fue una de las principales fuentes de ingresos de la estructura.
A los comerciantes los obligaban a entregar pagos periódicos para poder continuar operando.
Sin embargo, el dinero no era el único objetivo, las cuotas aumentaban de forma constante, convirtiéndose en una herramienta para demostrar quién ejercía el control en la zona.
El mensaje era claro: quien no obedeciera podía convertirse en víctima de represalias y los pobladores por miedo, accedían.
De acuerdo con las autoridades, la banda usó el miedo como un mecanismo de sometimiento.
Las amenazas y los hechos violentos atribuidos a sus integrantes reforzaron la percepción de que desafiar a la organización podía tener consecuencias graves.
La apariencia de autoridad
Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue el uso de indumentaria militar por parte de algunos integrantes.
Esa práctica les permitía proyectar una imagen de poder ante la población y, en determinados momentos, dificultar que las personas identificaran quiénes eran realmente.
El uniforme era una herramienta adicional para intimidar y mantener bajo presión a las comunidades donde tenían presencia.
Una estructura alimentada por varios delitos
Además de la extorsión, la Policía vincula a la banda con tráfico de drogas, tráfico de armas, robos, asaltos y homicidios.
Esa combinación de actividades ilícitas le habría permitido mantener recursos económicos, armamento y capacidad operativa para sostener sus actividades criminales.
En 2023, la Policía Nacional reportó la captura en Choluteca de un supuesto líder de la organización conocido como "El Zorro",.
Lo señalaron investigaciones policiales como presunto responsable de delitos de extorsión, homicidio, tráfico de drogas, violación y asaltos.

El legado del miedo
Más allá de las capturas, el nombre de Los Zorros se asoció, según las autoridades, a una época en la que la extorsión y la violencia marcaron la vida de los pobladores del sur..
Su forma de operar no dependía únicamente de las armas o del dinero obtenido de actividades ilícitas.
El elemento central era el miedo: un instrumento que, de acuerdo con las investigaciones, les permitió influir en comerciantes, familias y comunidades enteras, convirtiendo la intimidación en una de sus principales herramientas de poder.
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