El principal problema que enfrenta Honduras es la falta de una estrategia integral de prevención de la criminalidad, aseguran expertos a TuNota.
Durante los últimos siete años, la lucha contra el crimen se ha centrado, según Luis León, en encarcelar a los delincuentes y construir más cárceles para albergar a los reos.
Esta perspectiva reactiva ha desatendido la necesidad de una estrategia preventiva clara y efectiva.
"No se ha diseñado una política pública adecuada que aborde los factores subyacentes que contribuyen a la criminalidad, como la falta de educación, salud, empleo y desarrollo. La carencia de oportunidades perpetúa un ciclo de violencia que no se puede resolver solo con más policías y armas", refiere el exdirector del Instituto Holandés para la Democracia (NIMD).

Estrategia integral
Para enfrentar verdaderamente la criminalidad, se requiere una estrategia integral que incluya no solo la detención y enjuiciamiento de los delincuentes, sino también su rehabilitación y reintegración a la sociedad.
Una medida que Gerardo Castaing, analista de Seguridad en Costa Rica, comparte. Pero, además, dice que también implica proporcionarles seguimiento y oportunidades para evitar que vuelvan a delinquir.
La situación actual en Honduras, con un aumento de secuestros masivos, desplazamientos forzados, desapariciones y muertes, es un claro reflejo de la falta de una dirección estratégica.
"Desde el golpe de Estado, el país ha experimentado una escalada de secuestros y extorsiones. Los secuestradores han evolucionado en sus métodos, pasando de retener a las víctimas hasta recibir el pago, a secuestrarlas y, en muchos casos, matarlas incluso después de que sus familias paguen el rescate", señala León.

Nuevo patrón
En el último año y medio se observa, dice Luis León, un patrón preocupante: muchas víctimas de secuestro no son liberadas tras el pago del rescate, lo que aumenta el temor y la desesperación entre la población.
"Este cambio en las tácticas de los secuestradores, según investigaciones policiales, es una forma de generar más terror y presión sobre las familias y comunidades", señaló.
Aumentar las penas
"En Honduras es crucial que las penas para secuestradores se eleven y que su aplicación sea estricta y eficiente. Los fiscales y jueces deben estar protegidos para llevar a cabo su labor sin amenazas, garantizando así una aplicación justa de la ley", señala Castaing.
El sistema penitenciario asegura que también debe estar preparado para evitar que los secuestradores continúen operando desde dentro de las cárceles.

Finalmente, la rehabilitación y reinserción de los secuestradores, especialmente los pertenecientes a grupos políticos o terroristas, es un desafío complejo que requiere un enfoque multifacético y de largo plazo.
En conclusión, el enfoque actual, centrado en la represión y el encarcelamiento, demuestra ser insuficiente para abordar la raíz del problema.
