Durante años, Félix Ramón Núñez aprendió que detrás de cada llamada de emergencia había una familia esperando un milagro.

Corrió hacia incendios, accidentes y derrumbes cuando otros huían. Vestía un casco para salvar vidas, pero el destino le reservó una ironía cruel: el hombre que tantas veces participó en rescates terminó siendo la víctima que sus propios compañeros buscaron durante más de un día entre toneladas de tierra.

El martes 23 de junio de 2026, salió de casa como cualquier jornada laboral. No llevaba uniforme de bombero ni equipo de rescate.

Cambió esa etapa de su vida por un trabajo administrativo en una empresa ubicada en el Anillo Periférico de Tegucigalpa. Nunca imaginó que aquella oficina sería el último lugar donde lo verían con vida.

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Félix Núñez: una vida dedicada al servicio

Quienes lo conocieron coinciden en una característica: el servicio nunca fue una obligación para Félix Núñez; era parte de su forma de vivir.

Antes de desempeñarse en el sector privado integró las filas del Cuerpo de Bomberos de Honduras y también prestó servicio como socorrista de la Cruz Roja Hondureña,.

Participó en múltiples emergencias donde ayudar significó llegar cuando todos los demás esperaban noticias.

Ese compromiso quedó reflejado en las reacciones de antiguos compañeros, quienes recordaron a un hombre disciplinado, solidario y siempre dispuesto a colaborar.

Paradójicamente, la última emergencia de su vida ya no lo encontró del lado del rescate.

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El martes que cambió todo

Las cámaras de seguridad captaron a Félix ingresando a las oficinas apenas unos minutos antes de que una enorme masa de tierra cediera y destruyera parte del inmueble.

Compañeros de trabajo relataron que únicamente acudía a esas instalaciones los martes. Ese detalle convirtió una rutina semanal en una tragedia imposible de anticipar.

El derrumbe sepultó las oficinas donde laboraba junto a otros trabajadores, mientras algunos lograron salir, otros quedaron atrapados bajo los escombros.

Comenzó entonces una carrera contra el tiempo.

Cuando los rescatistas buscaron a uno de los suyos

Las mismas instituciones a las que alguna vez perteneció desplegaron maquinaria, equipo especializado y decenas de socorristas para remover toneladas de tierra.

Durante más de 26 horas, bomberos, rescatistas y personal de distintas entidades trabajaron sin descanso con la esperanza de encontrar sobrevivientes.

Finalmente, los equipos localizaron el cuerpo de Félix dentro del área de oficinas que había quedado completamente destruida por el deslizamiento.

La emergencia dejó de ser solamente una operación técnica para convertirse también en un momento profundamente personal.

hallazgo del cuerpo
Tras más de 26 horas de labores ininterrumpidas, equipos de rescate localizaron el cuerpo de Félix Núñez entre los escombros de la bodega colapsada en el Anillo Periférico de Tegucigalpa. Foto: Cuerpo de Bomberos.

La tragedia que enluta a una familia y golpea a Honduras

La recuperación del cuerpo se marcó por el dolor de familiares que permanecieron durante horas esperando noticias en las afueras de la zona del desastre.

Las imágenes del operativo mostraron abrazos, lágrimas y el silencio que suele acompañar las tragedias cuando la esperanza termina.

La muerte de Félix Núñez también recordó el alto costo humano que pueden tener los derrumbes, incluso para quienes dedicaron parte de su vida a enfrentar ese tipo de emergencias.

Su historia dejó de ser únicamente la de una víctima del colapso en el Anillo Periférico.

Se convirtió en la historia de un hombre que alguna vez corrió para salvar desconocidos y cuyo nombre terminó formando parte de la lista de personas que otros intentaban encontrar.

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