Los documentos de la Corte del Distrito Sur de Nueva York no dejan dudas: durante más de una década, la franja fronteriza entre Izabal (Guatemala) y Copán (Honduras) fue el corredor perfecto para Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Los guatemaltecos Otto René y Ronald Enrique Salguero, ganaderos de Los Amates, Izabal, quienes se declararon culpables de narcotráfico en Estados Unidos, usaron sus fincas, ubicadas a solo 14 kilómetros de territorio hondureño, como puntos de acopio.

Desde allí, en alianza con Alexander Ardón y los hermanos Valle Valle, tejieron el eje que permitió al Cártel de Sinaloa garantizar un flujo constante de cocaína entre Colombia, Venezuela, Honduras y México.

Ganado y cocaína, la fórmula de El Chapo

Los expedientes judiciales describen cómo camiones de ganado se transformaron en el disfraz perfecto del negocio.

Desde Copán, la droga salía en vehículos supuestamente cargados de reses rumbo a las fincas de los Salguero en Los Amates.

Allí se preparaban nuevas rutas hacia Petén y luego al sur de México. Cada camión podía ocultar hasta mil kilos de cocaína.

Entre 2007 y 2013, los viajes fueron mensuales, se consolidó una dinámica en la que la carne y la coca compartían el mismo transporte.

De esta forma, la frontera binacional se volvió un simple trámite para los clanes narcos.

Soldados hondureños al servicio del cartel

La expansión de Los Zetas en Guatemala desató una guerra en la frontera desde el 2006.

Ante la amenaza de Jairo Orellana, uno de sus operadores, los expedientes judiciales revelan que el Gobierno hondureño desplegó 120 soldados con fusiles y lanzacohetes en Copán, bajo el argumento de “vigilar la frontera”.

En realidad, fue una jugada maestra: los documentos judiciales señalan que esas tropas terminaron brindando seguridad a las operaciones de los Salguero y del Chapo Guzmán.

Blindaron durante dos meses los cargamentos que cruzaron hacia Izabal. El Ejército hondureño se convirtió, sin declararlo, en garante de un cartel extranjero.

El engranaje binacional de la droga

Los documentos judiciales muestran que el éxito del Cartel de Sinaloa en Centroamérica dependió de este engranaje binacional.

Los Salguero aportaron tierra, logística y contactos en Guatemala. Por esa razón, los Valle Valle y Alexander Ardón, garantizaron la protección política, el control de las rutas y el músculo local en Honduras.

Juntos configuraron el primer eje narco Honduras–Guatemala, una plataforma que durante 15 años garantizó al Chapo el tránsito de cientos de toneladas de cocaína.

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La caída de los Salguero

Tras la captura y colaboración de varios narcos hondureños, los nombres de Otto y Ronald Salguero aparecieron en expedientes de Nueva York.

La Fiscalía los acusó de conspirar para introducir cocaína, delitos violentos relacionados con drogas y posesión de armas destructivas.

En 2020, ambos decidieron entregarse a la justicia estadounidense. Los condenaron a 12 años de prisión.

Ellos son los testigos de cómo se completó el mapa de la narco-alianza que unió a Izabal y Copán bajo la batuta del Chapo Guzmán.