El 11 de junio se cumplen cinco años de la muerte de la exagente de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (Atic), Sheryl Jubisa Hernández y en el hogar de los Hernández Mancía en Jesús de Otoro, Intibucá, el vacío es enorme.
El pesar reina y su recuerdo sigue latente. "Son cinco años de su muerte y la seguimos recordando. Es bien difícil sobreponerse, pero confiamos en Dios porque de la justicia divina nadie se escapa", dice el tío de la extinta Johny Mancía.
La familia aferra sus esperanzas en la doctora Julissa Villanueva viceministra de Seguridad, quien aseguran les ha informado que ella "tocará teclas" para hacer algo en el caso.
"Gente poderosa está detrás de la muerte de Sheryl y por eso el caso no ha sido fácil, pero habrá justicia", asegura el familiar de la agente.
Y es que desde el 27 de septiembre de 2019, más de 15 meses después del hallazgo del cuerpo, cuando la Fiscalía emitió un comunicado en el que declaró que la muerte de Hernández Mancía no fue un homicidio, sino un suicidio, la familia se sintió devastada.
"Nadie creyó en el suicidio, hay mucha gente involucrada, pero caerán", dice Jhony.

Alegre, luchadora y ejemplar
En el barrio El Carmen se ubica la casa donde Sheryl Jubissa Hernández Mancía creció y tanto vecinos como excompañeras de escuela y colegio la recuerdan como una joven alegre, luchadora y ejemplar.
"Era un amor, ella trabajó para ayudar a su familia yla vimos dos semanas antes que dijeran que había muerto.
Ella vino a Jesús de Otoro a celebrar el cumpleaños de una prima y fue la última vez que la vimos", dice a tunota una excompañera del colegio Técnico Federico C. Canales.
Quienes conocieron a Sheryl Jubissa, se deshacen en elogios para la joven que pese al tiempo de su fallecimiento, sigue presente en el pensamiento de familiares, amigos y pobladores.
"Imposible olvidarla, ella dejó una huella de alegría, humanismo y servicio. Ahora solo queda que en este país se le haga justicia, porque Sheryl no se suicidó", dice Alexis Ventura, amigo de la víctima.
Quinto año de su muerte
Llenar su tumba de flores espera la familia este 11 de junio, elevar sus plegarias y una justicia pronta es lo que la familia espera en el quinto aniversario de la muerte de Sheryl Jubissa.
"Visitaremos su tumba, le llevaremos flores y oraremos para que su alma descanse y para que su caso no quede impune y salga a la luz la verdad. Sheryl no merecía este final", dice su tío.
Sheryl Jubissa descansa en el cementerio general de Jesús de Otoro y su caso pese al tiempo, no se olvida, su recuerdo sigue.

Su paso por la Atic
En el año 2015, a los 25 años, Sherill Yubissa Hernández Mancía comenzó su carrera con la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC).
Era licenciada en administradora aduanera y fue nombrada en el 2018 como jefa regional al frente de una unidad especial de la ATIC en Santa Rosa de Copán.
Su participación en la operación Avalancha, que investigó a líderes de la MS13, aseguran algunos, le produjo la muerte.
La mañana del 11 de junio de 2018, cuando no llegó a trabajar, sus colegas fueron a buscarla a su apartamento en Santa Rosa de Copán y la hallaron muerta, tirada en el suelo, en medio de un charco de sangre.
La ATIC no permitió la participación en el manejo de la escena ni de la Policía Nacional ni tampoco del Médico Forense, ellos tomaron el control.
El caso estuvo plagado de irregularidades y las diligencias de Julissa Villanueva, en ese entonces directora de Medicina Forense permitieron que revelara que su muerte no fue suicidio, sino homicidio.
Pero la Fiscalía nunca cambió su posición y cerró el caso.
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