La Fiscalía Especial de Protección a la Niñez y Adolescencia (FEP-NIÑEZ) ha logrado una sentencia firme contra Miguel Ángel Aguilar Fugón, quien se desempeñaba como guardia de seguridad en una iglesia evangélica de Tegucigalpa.
El imputado fue condenado a una pena de seis años y seis meses de prisión por el delito de violación, sumando otros seis años adicionales por agresiones sexuales continuadas, lo que totaliza más de 12 años de reclusión.

Además de la privación de libertad, la justicia impuso la prohibición de acercamiento a la víctima por el doble del tiempo de la condena, una multa de 3,000 lempiras y la prestación de servicios comunitarios por el delito de provocación sexual.
Hallazgos de la investigación y modus operandi
De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), el agresor aprovechaba su posición y la vulnerabilidad de la víctima dentro del recinto religioso. Los informes detallan que Aguilar Fugón abordaba a la adolescente en el área de la cocina, donde realizaba tocamientos, la forzaba a besarlo y le mostraba material audiovisual de contenido sexual.
El sujeto mostró un comportamiento violento al cometer la violación: utilizó la fuerza física, profirió insultos, golpeó a la menor y la lanzó al suelo para someterla, hechos que las pruebas periciales acreditaron debidamente.

Agentes de la ATIC detuvieron al sospechoso tras la presentación de la denuncia formal, lo que permitió iniciar de inmediato el proceso legal. Ante la contundencia de la carga probatoria presentada por los fiscales de la FEP-NIÑEZ en el Juzgado correspondiente, el imputado optó por aceptar su responsabilidad en los delitos sexuales imputados.
Esta confesión facilitó que el caso se resolviera mediante un procedimiento abreviado, garantizando una respuesta judicial pronta para la víctima y asegurando que el agresor cumpla su condena en un centro penitenciario, marcando un precedente en la protección de menores en espacios institucionales.
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