La sangre derramada en Honduras encendió las alarmas del otro lado de la frontera. Guatemala decidió activar un cerco militar y policial en sectores limítrofes con Honduras luego de los ataques armados que dejaron al menos 25 muertos, entre ellos cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco).
Lo que comenzó como una crisis de seguridad en territorio hondureño rápidamente se convirtió en una preocupación regional.
Las autoridades guatemaltecas temen que integrantes de estructuras criminales implicadas en los hechos intenten refugiarse o movilizarse hacia comunidades fronterizas de Izabal y Chiquimula.
Por eso, la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ejército de Guatemala reforzaron patrullajes, puestos de control y vigilancia permanente en carreteras y pasos limítrofes considerados estratégicos.
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Guatemala: “No permitiremos que ingresen”
El ministro de Gobernación de Guatemala, Marco Antonio Villeda, confirmó que existe comunicación constante con las autoridades hondureñas.
Aseguró que varios contingentes policiales fueron enviados a la frontera para contener cualquier intento de fuga.
“Hemos tenido constante monitoreo de la situación y nos hemos comunicado con autoridades del vecino país para ver cómo está la situación de la frontera”, declaró el funcionario.
El mensaje que lanzó Guatemala fue directo: impedir que la violencia que golpeó a Honduras se desplace hacia territorio guatemalteco.
Jorge Aguilar Chinchilla, portavoz de la PNC, aseguró que mantienen un esquema especial de vigilancia en Izabal y Chiquimula.
Estos son departamentos históricamente sensibles por las rutas que se usan para el tráfico ilegal y el movimiento de estructuras criminales.
Dos hondureños heridos bajo investigación
La tensión creció aún más luego de que la Policía guatemalteca encontrara a dos hondureños heridos de bala en un hospital de Puerto Barrios, Izabal.
Según la PNC, ambos ingresaron procedentes de Corinto, Honduras, la misma zona donde desaparecieron y posteriormente asesinaron a los cinco agentes de la Dipampco.
Los hombres los identificaron como José Guardado Herrera, de 21 años, y Eli Naún Guerra, de 44.
Ambos permanecen bajo custodia policial mientras avanzan las investigaciones para determinar si guardan relación con el ataque armado.

La violencia hondureña que sacudió la región
La ofensiva de seguridad en Guatemala ocurre después de dos hechos violentos que estremecieron a Honduras en menos de 24 horas.
El primero ocurrió en Corinto, Cortés, donde cinco agentes policiales los privaron de libertad y posteriormente asesinaron en una zona montañosa mientras participaban en un operativo contra un presunto narcotraficante.
También, la masacre que golpeó al departamento de Colón impacta, hombres armados vestidos con indumentaria policial asesinaron a por lo menos 20 trabajadores de una finca de palma africana.
Ambos casos los investigan bajo la sombra del crimen organizado, disputas territoriales y estructuras armadas que operan en zonas estratégicas del Caribe y la frontera occidental.
Mientras Honduras intenta contener una de las jornadas más violentas de los últimos meses, Guatemala decidió cerrar filas.
En la frontera, el temor ya no es solo hondureño.
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