Han pasado 18 años, pero el asesinato de Edgardo Gallegos, vocero de la entonces Dirección General de Investigación Criminal (DGIC), es uno de los ataques más impactantes perpetrados contra un miembro de la Policía hondureña.
La mañana del 12 de septiembre de 2008, cuando se dirigía a su oficina en San Pedro Sula, lo interceptaron sicarios que descargaron una lluvia de disparos contra el vehículo en el que viajaba.
El crimen ocurrió sobre la avenida Nueva Orleans, una de las principales arterias de la capital industrial del país.
Gallegos conducía un automóvil turismo Toyota color azul cuando varios hombres que se movilizaban en un vehículo rojo comenzaron a perseguirlo.
De acuerdo con la información policial divulgada en ese momento, los atacantes esperaron el momento preciso para actuar.
El portavoz acababa de salir de una gasolinera donde se abasteció de combustible y se dirigía hacia las oficinas de la DGIC para cumplir las últimas horas de su jornada laboral antes de iniciar su descanso de fin de semana.
De interés: Policía muere en enfrentamiento armado con supuesto homicida en Intibucá
La persecución del vocero de la DGIC que terminó en emboscada
Las primeras investigaciones establecieron que los sicarios comenzaron a seguir a Gallegos desde las inmediaciones de una embotelladora y abrieron fuego apenas dos cuadras antes de que llegara al antiguo edificio de los juzgados sampedranos.
Los disparos impactaron repetidamente el automóvil, provocando que el conductor perdiera el control y se estrellara contra un árbol en la esquina del edificio judicial.
Sin embargo, el ataque no terminó allí. Según el informe, tres hombres descendieron del automóvil rojo y dispararon directamente contra el vehículo ya detenido, asegurándose de que su víctima no sobreviviera.
Cuando los investigadores procesaron la escena contabilizaron alrededor de 50 impactos de bala de fusiles AK-47 y armas calibre 9 milímetros sobre el automóvil.
El cuerpo de Gallegos quedó dentro del vehículo mientras la zona la acordonaron agentes de investigación que iniciaron las primeras diligencias.

Operativos sin resultados inmediatos
Tras el atentado, la Policía Nacional desplegó operativos en distintos puntos de salida de San Pedro Sula con el propósito de localizar el automóvil utilizado por los responsables.
Sin embargo, los atacantes lograron escapar y la muerte del portavoz generó consternación dentro de la institución policial.
Una familia golpeada por segunda vez
La tragedia ya había alcanzado anteriormente a la familia Gallegos. Seis años antes, en 2002, Alexis Gallegos, hermano del portavoz y también subinspector de la Policía Nacional, lo asesinaron junto a su novia en la colonia Cerro Verde de Choloma.
El doble golpe convirtió a la familia en una de las afectadas por la violencia que, también alcanzó a miembros de las fuerzas de seguridad.

Un crimen que marcó una época
El asesinato de Edgardo Gallegos trascendió por la posición que ocupaba dentro de la entonces DGIC.
Era la voz oficial de una institución encargada de investigar homicidios, secuestros y otros delitos de alto impacto.
Fue Edgardo Gallegos él protagonista de uno de los casos criminales que conmocionaron al país.
Dieciocho años después, la emboscada en la avenida Nueva Orleans permanece en la memoria como uno de los ataques más simbólicos contra un funcionario policial en Honduras.
Gallegos era el hombre que informó sobre las investigaciones criminales y murió por una violencia que reflejó la violencia que enfrentó el país en aquella época.
Lea también: Matan a policía en Gracias a Dios: custodiaba a hombre acusado de homicidio
