La caída de un capo suele abrir vacíos de poder, en el narcotráfico, esos espacios rara vez permanecen vacíos mucho tiempo.

Cuando Alexander Ardón dejó de controlar una de las estructuras más influyentes de la zona occidental de Honduras, las investigaciones apuntan a que otro hombre dio un paso al frente para quedarse con el negocio y la frontera: su nombre era Carlos Miguel Cordón López.

Nacido el 12 de octubre de 1983 en El Paraíso, Copán, y pasó de ser una figura poco conocida fuera de los círculos criminales a ser señalado por las autoridades como el operador que mantuvo activas las rutas de la cocaína.

Esas rutas conectaban a Honduras con Guatemala y, finalmente, con Estados Unidos. Por esas rutas lo acusaron.

Lo condenaron a 11 años y dos meses de prisión, pero para entonces consolidó una estructura que, según los investigadores, aprovechó la geografía fronteriza como una de sus principales fortalezas.

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Cómo Carlos Miguel Cordón López tomó el control de la frontera

Las investigaciones de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) ubican un punto de inflexión en 2019.

Ese año, una denuncia presentada ante las autoridades estableció que, tras la entrega de Alexander Ardón a la justicia estadounidense, Carlos Miguel Cordón López asumió el control de la organización que operaba en la región occidental del país.

La tarea no consistía únicamente en mover droga, implicó conservar contactos, mantener corredores de transporte y fortalecer alianzas con operadores ubicados al otro lado de la frontera.

Cordón López estableció nuevos socios en Guatemala mientras reforzaba las rutas terrestres utilizadas para trasladar cocaína a través de Centroamérica.

Los expedientes describen una organización que aprovechó pasos fronterizos, caminos rurales y propiedades para facilitar el movimiento de cargamentos.

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A Carlos Miguel Cordón López lo capturaron en El Florido. Foto: Policía Nacional.

Las tierras fronterizas que ayudaban a mover la cocaína

Una de las características más llamativas de la estructura fue la adquisición de extensas parcelas de tierra en zonas cercanas a Guatemala.

Para los investigadores, aquellas propiedades tenían un valor que iba mucho más allá de la actividad agrícola o ganadera.

Las autoridades sostienen que estos terrenos se usaron para facilitar operaciones logísticas relacionadas con el tráfico de drogas.

La importancia de esos bienes quedó reflejada cuando la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO) y la DLCN allanaron y aseguraron sus bienes en El Paraíso, Copán.

Como parte de esa operación se intervinieron cinco inmuebles, ocho vehículos y dos sociedades mercantiles vinculadas a la estructura criminal.

Las investigaciones señalan que esos activos se adquirieron con recursos procedentes del narcotráfico.

Los socios en Guatemala que ampliaron la red

El negocio tampoco terminó en la línea fronteriza y las agencias antidrogas determinaron que la organización construyó vínculos con operadores en Guatemala.

Particularmente en los departamentos de Izabal, Alta Verapaz y Petén, territorios considerados estratégicos dentro de las rutas utilizadas por los traficantes de cocaína.

Entre los nombres identificados por las autoridades figuró Daniel Valdez Leiva, capturado con fines de extradición en agosto de 2021.

Según los investigadores, estas alianzas permitieron que la organización operara con mayor facilidad en ambos países y redujera los riesgos.

modus operandi

La captura que terminó en una condena federal

El cerco comenzó a cerrarse el 19 de julio de 2021, ese día, a Carlos Miguel Cordón López lo detuvieron cuando intentó cruzar por la aduana de El Florido.

Tres meses después lo extraditaron a Estados Unidos, inicialmente se declaró no culpable, pero meses después alcanzó un acuerdo con la Fiscalía.

En mayo de 2022 admitió su participación en una conspiración para fabricar y distribuir cocaína destinada al mercado estadounidense, ante la Corte Federal del Distrito Este de Texas.

La sentencia llegó el 22 de mayo de 2023: 135 meses de prisión, equivalentes a 11 años y dos meses de cárcel.

Una condena que no acabó con la estructura

Aunque Cordón López permanece recluido en la prisión federal FCI Miami y tiene prevista su liberación en septiembre de 2030, las investigaciones antidrogas sostienen que parte de la estructura que ayudó a consolidar continuó operando.

Los reportes de inteligencia apuntan a que antiguos socios mantuvieron alianzas con operadores vinculados al capo hondureño Héctor Emilio Fernández Rosa, alias "Don H".

La historia de Carlos Miguel Cordón López ilustra una de las constantes del narcotráfico centroamericano.

Cuando un jefe cae, otro suele ocupar su lugar y en una región donde las rutas valen tanto como la droga que transportan, heredar un corredor puede resultar tan rentable como construirlo desde cero.

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