"Si el pecador recapacita y se arrepiente de sus pecados no morirá dice el Señor. Una de las grandes novedades de la fe, es que nadie está determinado previamente sobre su futuro.
El mensaje dice que el hombre está condicionado, sí, pero no determinado. Porque la vida y sus decisiones más importantes están siempre en nuestras manos, y lo que constituye respuestas humanas no está escrito para siempre
"Las enseñanzas dadas a la comunidad están llamadas a ser asumidas interiormente por cada uno, no basta ya un cumplimiento externo, visiblemente constatable, sino una vivencia libre y consciente de la voluntad de Dios", expresó.
Hacer bien y no pecar
En el mensaje del arzobispo refiere una vez más, que no se trata de quedar bien, sino de hacer el bien o mejor dicho, de hacer bien lo que se nos encomienda.
"En la parábola observamos un padre que envía por igual a sus dos hijos sin distinción, ofreciendo a ambos la oportunidad de ser parte, de ser de su ser y de su obrar. Así es Dios que a todos llama y envía", pronunció el religioso.
Aseguró que la diferencia viene después, conforme a la respuesta que dé cada uno. En el caso de los dos hermanos del pasaje, de alguna manera, dijo que viven en nosotros.
"En nuestros ambientes hay una compleja contradicción, un deseo de santidad que admiramos y añoramos, pero por otro, una tendencia a la desobediencia del pecado que muchas veces toma la iniciativa en nosotros y nos lleva donde no queremos ir" expuso.
Tentación
Por eso dijo que no debemos seguir los impulsos primarios de la propia satisfacción, fama y comodidad, poque "el viejo Adán sigue en nosotros haciéndonos frágiles ante la tentación".
Y agregó: "no seríamos humanos si no estuviéramos expuestos a las incidías del maligno. El mismo Señor Jesucristo fue tentado, pero no cayó", señaló.
Es allí donde radica el poder del pecado, en su engaño. El pecado dijo que en su falsa promesa de vida adormece a la persona y la hace confiar en él como única opción.
"Jesucristo vino al mundo a mostrarnos que el pecado no tiene la última palabra, sino que la tiene muriendo y resucitado por nosotros. Cristo ilumina nuestra vida con su verdad y desenmascara la mentiras de este mundo", aseguró.
Mientras refirió que Satanás nos dice que no hay remedio, que somos esclavos suyos para siempre.
"En cambio el Señor que no desea la muerte del pecador, nos dice que somos libres y nos pide que cambiemos de conducta. El arrepentimiento necesita muchos elementos, pero no se podrá nunca sin la propia voluntad", comentó.
Una voluntad libre dijo, que no se expresa con justificaciones verbales, sino con decisiones contrastadas.
"Si recapacita y cambia de conducta toda persona puede recibir el perdón de Dios y vivir con él, tenemos esperanza, tenemos un Dios que quiere nuestro bien, que humildemente nuestro sí, sea un sí y nuestro no, sea no. Así de sencillo", explicó.
Y concluyó diciendo que la vida y decisiones están siempre en nuestras manos,
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