Honduras terminó de buscar lluvia entre las nubes. Después de 20 vuelos de siembra de nubes, el país completó su apuesta tecnológica.

Ahora comienza la etapa más esperada: conocer cuánto contribuyeron estas operaciones a las precipitaciones en territorios agrícolas y cuencas estratégicas.

La siembra de nubes cerró su primera fase con una cobertura estimada de hasta 2.3 millones de hectáreas.

Mientras los responsables del programa analizan la posibilidad de realizar dos operaciones adicionales.

La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), buscó estimular las lluvias en regiones donde el agua resulta fundamental para la producción agrícola, la ganadería y las reservas hídricas.

El siguiente paso será evaluar los registros meteorológicos y las condiciones de las cuencas intervenidas para determinar los resultados de esta experiencia.

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Siembra de nubes y los veinte vuelos para estimular las lluvias

La operación estuvo a cargo de la empresa mexicana Startup Renaissance, especializada en tecnologías de estimulación de precipitaciones.

Durante los 20 vuelos se dispersaron aproximadamente 2,000 litros de un producto destinado a estimular las precipitaciones.

Su aplicación se realizó cuando las nubes presentaban condiciones atmosféricas adecuadas para favorecer la formación de lluvia.

El piloto Víctor Torres, de Startup Renaissance, valoró positivamente el desarrollo de las operaciones y destacó que las condiciones meteorológicas permitieron realizar vuelos casi diariamente.

La siembra de nubes consiste en intervenir formaciones nubosas existentes mediante sustancias que favorecen determinados procesos físicos relacionados con la precipitación.

En este caso, se utilizó un producto que contiene yoduro de plata, compuesto empleado en programas de estimulación de lluvias en diferentes países.

La tecnología no produce nubes artificialmente, sino que busca aprovechar aquellas que presentan condiciones favorables para estimular las precipitaciones.

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¿Qué zonas de Honduras se intervinieron?

Los vuelos se concentraron en territorios donde la disponibilidad de agua tiene una relación directa con la actividad productiva y los recursos hídricos.

Entre las zonas atendidas figuran sectores de Valle, Choluteca, Comayagua, La Paz, Yoro, Francisco Morazán y El Paraíso.

Las operaciones también incluyeron áreas cercanas a la represa hidroeléctrica Francisco Morazán, conocida como El Cajón.

Asimismo, los vuelos abarcaron sectores de la cuenca del río Aguán y el valle de Cantarranas.

La cobertura estimada osciló entre 1.8 y 2.3 millones de hectáreas, de acuerdo con los datos divulgados por las autoridades.

Esta extensión corresponde a las áreas de intervención aérea y no significa necesariamente que se hayan registrado precipitaciones en toda la superficie.

El objetivo fue favorecer las condiciones de lluvia en territorios agrícolas y contribuir a la disponibilidad de agua en cuencas estratégicas.

Dos vuelos adicionales podrían ampliar el programa

Aunque Honduras completó las 20 operaciones previstas inicialmente, todavía existe la posibilidad de prolongar la experiencia.

Wilmer Caballero, coordinador del programa de Siembra de Nubes de la SAG, informó que quedó un remanente aproximado de 180 litros de producto.

Además, esa cantidad permitiría efectuar hasta dos vuelos adicionales, dependiendo de las condiciones meteorológicas y de la presencia de nubes adecuadas.

De realizarse ambas operaciones, el programa alcanzaría un total de 22 vuelos destinados a estimular las precipitaciones.

La posibilidad de ampliar las jornadas refleja el interés por aprovechar los recursos disponibles antes de concluir definitivamente esta etapa.

Aeronave
La aeronave utilizada en el programa de siembra de nubes, una iniciativa que completó 20 vuelos para estimular las lluvias en Honduras. Foto: cortesía.

Una inversión para favorecer el campo hondureño

El programa representa una inversión aproximada de 750 mil dólares (unos 20.2 millones de lempiras), financiada mediante la participación del sector público y privado.

Alrededor del 13 % de los recursos corresponde a aportaciones privadas, con participación de representantes de la industria azucarera y productores de vegetales.

Para estos sectores, la disponibilidad de agua constituye un factor determinante en la planificación de cultivos y el desarrollo de las actividades productivas.

La siembra de nubes se incorpora a otras acciones que impulsa la SAG para enfrentar los efectos de la sequía y fortalecer la producción agropecuaria.

Entre ellas figuran la construcción de reservorios, los sistemas de riego, la preparación de pozos y la asistencia técnica a productores.

Estas medidas buscan ampliar las alternativas de adaptación frente a las variaciones del clima y los períodos de escasez de precipitaciones.

¿Cuándo se conocerán los resultados de la siembra de nubes?

Concluidos los 20 vuelos, la atención se concentra ahora en la evaluación de los resultados obtenidos durante las operaciones.

Las autoridades señalaron que se observaron coincidencias entre algunas intervenciones aéreas y precipitaciones registradas posteriormente en determinadas zonas.

Sin embargo, todavía es necesario realizar un análisis estadístico que permita establecer cuánto pudieron contribuir los vuelos al incremento de las lluvias.

La evaluación incluirá información meteorológica, niveles de embalses y comportamiento de los caudales en las cuencas intervenidas.

Por lo tanto, estos datos ayudarán a determinar el alcance de la tecnología y su posible utilización en futuras estrategias para enfrentar la sequía.

Hasta ahora no se ha anunciado una fecha definitiva para la presentación de los resultados científicos del programa.

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Desde las alturas, una aeronave dispersa el producto utilizado en la siembra de nubes para favorecer las precipitaciones en zonas agrícolas y cuencas estratégicas de Honduras. Foto: cortesía.

El siguiente desafío está en medir el agua

La finalización de los vuelos representa un avance operativo en la aplicación de tecnologías destinadas a estimular las precipitaciones en Honduras.

Ahora comienza una fase que permitirá conocer con mayor precisión el comportamiento de las lluvias y los posibles beneficios para las zonas atendidas.

La información recopilada también podría contribuir a futuras decisiones sobre el uso de estas herramientas.

Para las comunidades agrícolas, cualquier avance que permita fortalecer la disponibilidad del recurso hídrico representa una oportunidad frente a los desafíos climáticos.

Los datos permitirán determinar cuánto contribuyó esta apuesta tecnológica a mejorar la disponibilidad de agua en las zonas intervenidas del país.

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