En el programa Frente a Frente de este viernes se analizó la crítica situación del cambio climático y la amenaza del fenómeno "Súper Niño" que se proyecta para los años 2026 y 2027.
Durante el foro, se enfatizó que el país atraviesa un desequilibrio energético sin precedentes, donde la acumulación de gases de efecto invernadero está reteniendo calor equivalente a diez bombas atómicas por segundo, impactando directamente en el ciclo del agua, la salud de los bosques y la seguridad alimentaria de la población.
El debate subrayó la urgencia de pasar de la preocupación a la acción, integrando soluciones científicas y tecnológicas para mitigar un problema estructural que ya sitúa a Honduras entre los tres países más vulnerables del mundo.
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Los invitados de hoy fueron César Quintanilla, especialista en temas climáticos; el doctor Nelson Mejía Pineda, doctor en geociencias y experto en hidrogeología; el ingeniero Héctor Lagos, especialista en bosques y restauración de suelos; y Javier Sabillón, técnico aeronáutico y experto en aviación sostenible.

Fenómeno de El Niño podría ser el más intenso en años
El especialista en temas climáticos César Quintanilla presentó un panorama sombrío sobre la evolución del calentamiento global, destacando que el fenómeno de El Niño que se aproxima podría ser el más intenso en 140 años.
El fenómeno de El Niño es un evento climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial.
Sobre la gravedad de la situación actual y futura del país, César Quintanilla advirtió que Honduras podría estar en una "encrucijada climática".
"Las sequías extremas en donde cada año está expuesto a huracanes intensos y a crisis alimentaria, recordando que en 2024 tuvimos el impacto más cercano que fue la tormenta tropical Sara; en 2023 se reportaron 2.4 millones (de personas) en inseguridad alimentaria; el Corredor Seco es una región crítica con el 57% de la caída en la producción agrícola en Honduras", apuntó.
Este fenómeno alcanzaría su punto máximo a inicios del año 2027, aunque se comenzaría a sentir desde agosto de 2026, advirtió Quintanilla.
Mientras Quintanilla se enfocó en la magnitud del evento meteorológico y sus repercusiones macroeconómicas, otros invitados como el doctor Nelson Mejía contrastaron esta visión alertando sobre la "crisis invisible" del agua subterránea, señalando que el 99% del agua dulce del planeta está en los acuíferos y estos se están agotando rápidamente.
Por su parte, el ingeniero Héctor Lagos vinculó la crisis directamente con la degradación del suelo, advirtiendo que sin un manejo biológico de la tierra, Honduras no podrá sostener su producción agrícola frente a la sequía.
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La ciencia frente a la urgencia de recursos naturales
El doctor Nelson Mejía Pineda aportó una perspectiva académica profunda, argumentando que el cambio climático no es solo un tema ambiental, sino una problemática transversal que debe permear todas las disciplinas, desde la ingeniería hasta la educación.
"Esta problemática a mi juicio la tenemos que ver como la mayor problemática mundial ( ... ) el cambio climático es realmente la problemática. Este debe ser para mí un tema que debería ser abordado a diferentes niveles en el sistema educativo por ejemplo, visto de forma transversal en la academia", dijo.
Al tiempo hizo un llamado a "que empecemos a despertar, especialmente las nuevas generaciones que a veces se muestran tal vez un poco indiferentes a esta temática".
Propuestas de innovación y restauración ecosistémica
En contraste con las advertencias de colapso, Javier Sabillón introdujo una propuesta de "esperanza económica" a través de los combustibles de aviación sostenibles (SAF).
Sabillón argumentó que Honduras puede convertir sus residuos agrícolas de maíz, yuca y caña en una fuente de riqueza y empleo masivo, contribuyendo simultáneamente a reducir las emisiones globales.
El ingeniero Héctor Lagos complementó esto enfocándose en la "salud del suelo", instando a los productores a abandonar la agricultura tradicional química por una basada en microbiología para "reavivar" la tierra degradada.
El ingeniero Lagos subrayó la interconexión entre la naturaleza y la supervivencia humana.
¿Qué es el "Súper Niño"?
El "Súper Niño" es básicamente la versión más potente y extrema del fenómeno climático que ya conocemos. No es un término técnico que los científicos usen en sus tablas oficiales, sino más bien una forma de describir esos eventos que rompen todos los récords de temperatura en el Océano Pacífico.
Para que se considere así, el agua del mar en la zona del ecuador tiene que calentarse mucho más de lo normal, superando los dos grados de anomalía por encima del promedio durante varios meses.
Este calor acumulado funciona como un motor gigante que altera todo el clima del planeta. Cuando esto ocurre, los vientos que normalmente mueven el agua hacia Asia se debilitan tanto que el agua caliente se queda estancada cerca de las costas de América, provocando un efecto dominó.
Los efectos de un evento de esta magnitud son mucho más agresivos que los de un Niño común.
En algunas regiones, esto se traduce en lluvias torrenciales e inundaciones que superan cualquier previsión, mientras que en otras partes del mundo provoca sequías severas que arruinan las cosechas y agotan las reservas de agua.
Además, debido a la enorme cantidad de calor que el océano libera hacia la atmósfera, los años en los que ocurre un Súper Niño suelen convertirse en los más calurosos registrados en la historia de la humanidad. Es, en pocas palabras, el mismo fenómeno de siempre pero operando con una fuerza histórica y destructiva.
