En lo que va de 2025, Honduras ha registrado cinco masacres, que han dejado un saldo de 19 víctimas mortales, según informó este domingo la coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas.
Durante una entrevista en el noticiero Hoy Mismo de TSi, Ayestas detalló que el fenómeno de los homicidios múltiples sigue siendo un grave problema para el país, que genera un clima de miedo y preocupación entre la población, especialmente cuando estos hechos ocurren en lugares como Catacamas, de donde proviene la familia presidencial.
Ayestas destacó que, en comparación con igual período del año pasado, el número de víctimas de homicidios múltiples ha aumentado considerablemente.
"Este año, aunque no hemos llegado al final de febrero, ya se han reportado 19 víctimas, siete más que en el mismo periodo de 2024, cuando se registraron cinco homicidios múltiples con 12 víctimas", señaló.
El departamento de Olancho, particularmente el municipio de Catacamas, ha sido uno de los más afectados, con dos incidentes de homicidios múltiples, lo que ha generado mayor alarma debido a la percepción de inseguridad.
La violencia, que se concentra principalmente en los departamentos de Olancho, Ocotepeque, Colón y Francisco Morazán, continúa en ascenso, y se ha vuelto una preocupación central para las autoridades y la ciudadanía, recalcó Ayestas.
Ayestas también abordó el creciente número de muertes violentas de mujeres y feminicidios en el país. En lo que va del año, ya se registran 36 muertes de mujeres por violencia, una cifra alarmante que muestra un aumento respecto al mismo periodo del año anterior.

La Iglesia Evangélica aboga por un desarme nacional
Ante la creciente ola de violencia, la Iglesia Evangélica de Honduras ha hecho un llamado urgente a un desarme a nivel nacional.
En una entrevista con el noticiero Hoy Mismo de TSi, José Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH), calificó la situación como "insoportable" y urgió a un control más estricto en la entrega de permisos para portar armas.
"Hoy en día, cualquiera puede obtener un permiso para portar armas, sin importar si tienen problemas de salud mental. Las autoridades no han sabido regular este proceso, y eso ha llevado a una situación fuera de control", explicó Irias.
En particular, el presidente de la CEH hizo referencia a Olancho, un departamento donde la presencia de armas de fuego es alarmante.
"Olancho es un caos, un lugar donde todo el mundo anda armado, y las autoridades no parecen hacer nada al respecto", dijo Irias, quien sugirió que se debería declarar un estado de excepción en la región y aplicar un desarme total, especialmente en áreas como La Ceiba, donde la violencia ha alcanzado niveles extremos.
Según Irias, los enfrentamientos entre civiles armados en algunas comunidades de la región son una muestra de que la situación está fuera de control, y sin medidas urgentes, la violencia continuará escalando.
El líder religioso también apuntó a la falta de autoridad en muchos pueblos, lo que ha permitido que la violencia y el narcotráfico prevalezcan.
"El problema es que nuestras autoridades, en muchos casos, están involucradas en corrupción, lo que les impide tomar medidas efectivas contra la violencia", expresó Irías, al aludir a la corrupción que afecta tanto a las alcaldías como a las fuerzas de seguridad.
Irias hizo un llamado a la reflexión y al arrepentimiento, instando a la ciudadanía a dejar de lado las armas y optar por soluciones pacíficas. "Una arma solo sirve para destruir vidas. Es un momento para volver a Dios y cambiar las armas por Biblias", señaló.
