La Secretaría de Seguridad informó que, en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad, el estado de excepción parcial será extendido por 45 días más.

La nueva etapa comenzó este sábado 16 de agosto desde las 6:00 p. m. y finalizará a las 6:00 p. m. del lunes 29 de septiembre de 2025.

La medida abarca nuevamente sectores del Distrito Central, San Pedro Sula, Choloma, La Lima, El Progreso, La Ceiba y otras zonas urbanas con alta incidencia delictiva, donde se despliegan operativos mixtos entre policías y militares.

Estado de excepción que parece regla

Desde diciembre de 2022, Honduras vive bajo esta política que permite suspender garantías constitucionales como la libre circulación, la inviolabilidad del domicilio y la reunión pacífica.

Lo que comenzó como una respuesta temporal se transformó en una constante sin horizonte claro.

A pesar de los anuncios oficiales que destacan una supuesta reducción de delitos como la extorsión, organizaciones civiles, defensores de derechos humanos y expertos en seguridad cuestionan la falta de evaluaciones públicas y de resultados sostenibles.

Image

Voces que alertan sobre el estado de excepción

El uso prolongado del estado de excepción provoca alertas sobre su impacto en comunidades vulnerables.

Se denuncian detenciones arbitrarias, allanamientos sin orden judicial y abuso de autoridad, sobre todo en barrios populares donde la militarización es permanente.

“La excepción no puede convertirse en una forma habitual de gobierno”, advierte Nelson Castañeda, de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

“Honduras necesita una política criminal seria, con prevención, inteligencia y justicia, no solo fuerza bruta”, señalan.

Lea también: Estado de excepción amenaza legitimidad de los comicios en Honduras: Cristosal

¿Hasta cuándo seguirá ampliándose el estado de excepción?

Aunque el gobierno defiende la medida como parte de una estrategia gradual para recuperar el control territorial, la violencia no cede del todo, cuestionan.

Los homicidios, el desplazamiento forzado y la reorganización de bandas criminales siguen siendo parte del panorama diario.

La extensión del estado de excepción por 45 días más no sorprende, pero sí inquieta. Es un recordatorio de que el país continúa enfrentando su crisis de seguridad sin una salida estructural.

Las autoridades se aferran a medidas temporales que, a fuerza de repetirse, se volvieron parte del paisaje.