La región fronteriza entre Honduras y El Salvador, históricamente relegada del desarrollo económico, está por escribir un nuevo capítulo. Con una agenda compartida, ambos países acordaron trabajar de la mano para convertir el suroriente en un centro de inversión regional.
Ambos países apuestan a una estrategia logística e industrial que podría reconfigurar el mapa económico del Triángulo Norte.
Durante una jornada técnica binacional de alto nivel, funcionarios del Consejo Nacional de Inversiones (CNI) de Honduras y del Despacho de Promoción de Inversiones, junto a sus homólogos salvadoreños, definieron acciones clave para atraer inversiones sostenibles.
Todo con la idea de posicionar la zona como una plataforma competitiva en el ámbito internacional.

Visión compartida con respaldo presidencial
Esta reunión no es aislada. Forma parte de los compromisos asumidos por los presidentes Xiomara Castro y Nayib Bukele, quienes impulsan una diplomacia económica que se materializa en planes concretos.
Los equipos técnicos enfocaron su trabajo en cinco sectores estratégicos: agroindustria, turismo, infraestructura, manufactura y energía.
Todos con un potencial transformador en la región y con acceso directo al Océano Pacífico, un punto neurálgico para las cadenas globales de valor.
Canal Seco, puertos y fronteras
Uno de los pilares más relevantes del acuerdo es la integración de infraestructuras clave: el Canal Seco hondureño, el Puerto de La Unión en El Salvador y Puerto Cortés.
A esto se agrega la modernización de los pasos fronterizos. Estas obras, conectadas, permitirán una mayor fluidez en el comercio bilateral y regional.
“El objetivo es claro: convertir el suroriente en un nodo eficiente y competitivo dentro de las cadenas de valor internacionales”, declararon voceros de ambas delegaciones.
Una presentación binacional
Como parte de la estrategia, se acordó avanzar en una Presentación Binacional de Potencialidades.
Esta es una herramienta que permitirá mostrar al mundo las ventajas competitivas de invertir en la frontera entre Honduras y El Salvador.
Este instrumento se acompañará por una ficha país conjunta, una misión comercial en octubre, y la participación coordinada en la Expo Feria Regional de junio, con el respaldo de la Cancillería hondureña.
Todas estas acciones forman parte de la Visión 2030 del CNI, que incluye a Guatemala para consolidar una oferta de inversión integrada a nivel regional.
Un corredor estratégico
La zona suroriente hondureña y el oriente salvadoreño son territorios marcados por la migración y el rezago.
Hoy, sin embargo, se proyectan como el corazón de un nuevo eje económico fronterizo, con capacidad de atraer inversión en sectores dinámicos como la energía limpia, la agroindustria de exportación y el turismo sostenible.
Esta cooperación binacional no solo plantea una alianza económica, sino una visión geoestratégica: insertar a ambos países en las rutas comerciales del siglo XXI a través de una plataforma logística robusta, conectada y verde.
Frontera que no divide, sino que impulsa
En un momento cuando los desafíos regionales parecen multiplicarse, Honduras y El Salvador optan por una respuesta audaz: la integración como vía de desarrollo.
Con acuerdos que trascienden el papel, y una visión ambiciosa pero tangible, los dos países siembran las bases de una nueva narrativa económica para Centroamérica.
Si la hoja de ruta se cumple, el suroriente ya no será una frontera olvidada, sino un motor de crecimiento regional, donde la cooperación deja de ser discurso y se convierte en futuro.
