El dolor provocado por la violencia dejó una tragedia aún más profunda en la colonia José Antonio Urrutia, municipio de Danlí, departamento de El Paraíso, al oriente de Honduras.

Doña Cándida Rosa Rodríguez falleció el domingo 4 de enero tras sufrir un infarto fulminante, pocas horas después de confirmarse el asesinato de su hijo, Jeffry David Montalván Rodríguez.

Según relataron familiares, doña Cándida, quien se encontraba postrada en cama debido a un cáncer de piel en etapa terminal, no soportó la noticia de la muerte violenta de su muchacho, ocurrida horas antes en el mismo sector donde residían.

Jeffry Montalván, de 26 años, fue asesinado junto a Carlos Alberto Rivas en un ataque armado perpetrado por sujetos desconocidos que se conducían en una camioneta.

La noticia estremeció a la comunidad, pero el golpe más duro llegó cuando, en medio del velatorio, se confirmó el deceso de la madre.

"Ella vivía por él, él era quien la cuidaba y la sostenía", expresó un familiar entre lágrimas.

Jeffry era el principal apoyo económico y emocional de su madre, a quien proveía medicamentos, alimentación y cuidados constantes.

Horas después la madre del joven asesinado murió

La noticia del fallecimiento de doña Cándida sorprendió a vecinos, amigos y familiares que se encontraban acompañando el velatorio de Jeffry y de don Carlos Rivas en las instalaciones de una escuela de la localidad.

Minutos después, la comunidad pasó del duelo por el hijo al luto por la madre.

Vecinos describieron la relación entre ambos como inseparable.

"Eran madre e hijo unidos por un amor infinito", comentó una residente del sector.

En horas de la tarde de este lunes 5 de enero madre e hijo, junto al otro ciudadano, familiares y vecinos les dieron cristiana sepultura.

Las autoridades continúan investigando el doble homicidio, la comunidad clama justicia y recuerda a doña Cándida como una madre que partió con el corazón roto.

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