Con fe y devoción, una hondureña viajó desde Lempira hasta la basílica de Suyapa en Tegucigalpa, Francisco Morazán, para pedirle a la Virgen que su hijo no sea deportado desde Estados Unidos.
"Le pido a la Virgencita de Suyapa que me lo cubra, que me lo proteja, que me lo libre de que esa migración me lo vaya a agarrar", dijo llena de devoción la catracha.
Doña María Expectación Vásquez llegó hasta la Basílica en el marco del 278 aniversario del hallazgo de la 'Patrona de Honduras', para que su hijo pueda seguir laborando en el territorio estadounidense.
"Para que él siga trabajando por el bien de nuestra familia, porque nosotros esperamos de ellos cuando se van sufriendo en ese camino que no es fácil, porque no se sabe si van a salir bien", explicó.

Para poder movilizarse hasta la capital hondureña, el joven le envió una remesa a sus padres y también una ofrenda a su 'Morenita'.
"Yo estoy bien, por eso vayan a pagar la ofrenda a nuestra madre, porque es una promesa que le hice desde que salí de que iba a llegar bien", le dijo su hijo, Santos Domínguez Vásquez.
Para cumplir con la promesa y penitencia, no sólo se movilizó doña María, sino que también su padre y otros siete miembros de la familia del joven de 18 años.
Asimismo, su padre contó que Santos "es un milagro" ya que cuando era un pequeño tuvo neumonía y "nos le devolvió la vida la virgencita, por eso estamos visitándola".
Alborada a la Virgen de Suyapa
Así como la familia Domínguez Vásquez desde el occidente de Honduras, miles de hondureños viajan de varias partes del país para conmemorar el hallazgo de la Virgen de Suyapa, que se celebra cada 3 de febrero.
Como parte de las celebraciones, el próximo 2 de febrero se realizará la tradicional Alborada musical, evento que cuenta con la participación de miles de feligreses y artistas nacionales.
Para quienes no puedan asistir en persona, la celebración será transmitida en vivo a través los canales de la corporación TVC, HRN, Radio Satélite, así como en la App y Web de Televicentro, para que todos puedan unirse a este acto de fe y esperanza.
