Ericka Reyes, una inmigrante hondureña, y Francisco Chicabal, un inmigrante guatemalteco, permaneció más de dos horas sobre el techo de una construcción intentando evadir a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que llegaron a realizar una redada.

El hecho ocurrió el pasado 25 de julio en el estado de Alabama, Estados Unidos, cuando oficiales rodearon una obra donde laboraban varios trabajadores latinos.

Junto a Chicabal y Reyes, estaba Jorge Estrada, quien sí es ciudadano estadounidense nacido en Texas.

Ambos migrantes, temerosos de ser detenidos, optaron por subir al techo, informó Univision Noticias.

Desde abajo, sus compañeros les gritaban: "¡No te bajes, güey!".

Jorge, quien documentó todo, intentó ganar tiempo con los oficiales: "Les pregunté si traían una orden de arresto, pero nunca me dijeron a quién buscaban", declaró.

Mientras tanto, el calor comenzaba a hacer estragos. Con más de 35 grados centígrados, Francisco pidió una botella de agua, pero los oficiales no permitieron que nadie se le acercara.

Pasadas las dos horas y media, un camión de bomberos fue llamado para apoyar a los agentes a subir al techo.

Finalmente, tanto Francisco como Ericka fueron bajados a la fuerza y trasladados a un centro de detención migratoria.

La intervención de los bomberos generó indignación entre vecinos y familiares, quienes denunciaron que el ICE actuó sin identificarse y que involucrar a rescatistas en detenciones migratorias vulnera los derechos humanos.

"¿Cómo esperan que no los defendamos si son seres humanos?", expresó indignada Sara Herrera, vecina del sector. "Me molesta que los bomberos se prestaran a eso".

Jorge Estrada relató que no es la primera vez que ocurre algo así: "Solo en esta obra han detenido a más de 30 personas. Muchos sí eran indocumentados, pero otros tenían papeles en regla".

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¿Qué pasará con la hondureña y el guatemalteco detenidos por ICE?

El caso de Francisco Chicabal y Ericka Reyes ha generado debate en redes sociales sobre los métodos de detención del ICE y el uso de recursos públicos como los bomberos para este tipo de operativos.

Mientras tanto, los detenidos aguardan la decisión de las autoridades migratorias, y sus familias temen que en los próximos días sean deportados a Centroamérica, dejando atrás sus trabajos, esfuerzos y sueños.

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