El sábado 1 de junio, en las afueras de Charleston, Carolina del Sur, la fiesta se interrumpió bruscamente. Bajo las luces tenues y el ruido de la música del club nocturno clandestino conocido como “El Álamo”, irrumpieron agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con una orden de allanamiento que destapó una red criminal de dimensiones internacionales.

El lugar, según autoridades, no solo operaba sin licencia, sino que era un centro de tráfico de drogas, armas y personas.

Además, se informó que lo dirigía un presunto miembro del Cártel del Noreste, heredero del temido grupo criminal Los Zetas.

Entre los 72 arrestos, un prófugo por homicidio

Entre los 72 indocumentados detenidos esa noche, uno llamó particularmente la atención: Sergio Joel Galo Baca, hondureño con una notificación roja de Interpol activa por homicidio en Honduras.

Galo Baca no solo era un migrante en situación irregular, sino un fugitivo internacional.

Su captura la confirmó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que destacó la peligrosidad del individuo, y su inclusión entre los arrestos más relevantes del operativo.

Los detenidos en el club
Los detenidos en el Club en el operativo en el que caypo el hondureño. Foto: ICE.

Menores recuperados y armas incautadas

Durante el operativo también se recuperaron seis menores, los entregaron a los servicios sociales estatales para su protección.

La escena del allanamiento incluyó incautaciones de narcóticos, armas de fuego y una suma considerable de dinero en efectivo.

El sitio, más que un club, funcionó como una base criminal disfrazada de centro de entretenimiento.

La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de Charlotte, junto a agencias locales, lideró el despliegue que resultó en esta contundente acción.

Aún se procesan varios de los arrestos en el club, pero el golpe al crimen organizado es inmediato.

“Váyanse ahora o ICE los encontrará”

La subsecretaria del DHS, Tricia McLaughlin, fue enfática al señalar que estas operaciones no son aisladas.

“Día tras día, los valientes hombres y mujeres del ICE trabajan con las fuerzas del orden locales para mantener la seguridad de las comunidades estadounidenses”, afirmó.

La funcionaria advirtió que, bajo la administración de Donald Trump y la secretaria Noem, el mensaje a los infractores es claro: “Váyanse ahora o el ICE los encontrará y los deportará”.

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Un crimen que viajó desde Honduras

La detención del hondureño vuelve a poner en evidencia cómo los delitos cometidos en Centroamérica no se quedan allí.

Huyen los cuerpos, pero no las deudas con la justicia. La alerta roja de Interpol se activó por un crimen cometido en Honduras, pero fue en Carolina del Sur donde ICE le puso fin a su huida.

Para las autoridades estadounidenses, este operativo prueba la necesidad de cerrar los canales por donde el crimen organizado se mueve.

Y para Honduras, una dolorosa constatación: sus prófugos, a menudo, no huyen solos; se acompañan por redes que los arropan, los esconden y, a veces, los utilizan.