Ricardo Castro Murillo, un hondureño de 34 años, fue sentenciado a 37 meses de prisión federal en Estados Unidos por su participación en un elaborado esquema de fraude bancario.
La decisión del juez Philip P. Simon también contempla un año de libertad supervisada y la restitución de 533,043 dólares.
Tras cumplir su condena, será sometido a un proceso de deportación inmediato por no contar con estatus legal en el país.
Cómo operó el hondureño
El primer golpe ocurrió el 11 de enero de 2023, cuando Castro Murillo y sus cómplices se presentaron en tres sucursales bancarias del norte de Indiana con identificaciones falsas.
Con ellas lograron cobrar 169 cheques fraudulentos por un total de 233,569 dólares, diseñados para simular pagos de una empresa de granjas lecheras.
Casi medio año después, el 23 de junio de 2023, la operación se trasladó al Distrito Este de Oklahoma.
Allí repitieron la estrategia con 178 cheques falsos, obteniendo 299,474 dólares en cinco sucursales bancarias y tres casas de cambio.
En esta ocasión, los documentos aparentaron ser emitidos por una empresa de materiales de construcción.
El golpe a bancos comunitarios y empresas
El esquema de fraude bancario causó graves pérdidas a bancos comunitarios y a negocios locales. Para el fiscal interino M. Scott Proctor, la condena refleja un mensaje de firmeza:
“Castro Murillo participó en una conspiración de gran envergadura que dañó a bancos y pequeñas empresas en todo Estados Unidos. La sentencia envía un mensaje claro: existen consecuencias reales por cometer fraude”, enfatizó.
Matthew J. Scarpino, agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional en Chicago, fue más contundente:
“No se tolerarán las acciones ilícitas de quienes viajan por el país para cometer fraude bancario. Seguiremos trabajando con nuestros aliados para desmantelar estas redes”.
Investigación que cruzó fronteras estatales
El caso requirió meses de coordinación entre agencias federales, estatales y locales. Jeremy Piers, vocero de la Policía Estatal de Indiana, destacó que el éxito fue producto de un esfuerzo conjunto:
“Desde la primera pista hasta el arresto final, nuestros equipos trabajaron incansablemente. Este caso demuestra la importancia de la cooperación para proteger a nuestras comunidades y al sistema financiero”.
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Otros implicados en fraude bancario en EE. UU.
El plan criminal no fue obra de una sola persona. Luis Banegas Rodríguez, otro hondureño involucrado en la conspiración, ya había sido sentenciado a 27 meses de prisión, lo que demuestra la amplitud de la red delictiva.
La sentencia contra Ricardo Castro Murillo no solo castiga un esquema millonario de fraude bancario: muestra que ninguna operación criminal, por sofisticada que parezca, puede resistir la coordinación de las autoridades.
Para quienes piensan lucrar a costa del sistema financiero, el mensaje es contundente: el fraude tiene un precio y la justicia siempre alcanza.
