Lo que parecía una visita rutinaria al hospital terminó en una de las fugas más inusuales que enfrentó el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Ohio. Aurelio Moisés Castillo-Reyes, hondureño de 22 años, compareció el lunes 18 de agosto de 2025, ante un tribunal federal tras ser acusado de escapar de la custodia de las autoridades migratorias.

Los documentos judiciales revelan que el joven estaba bajo una orden de detención del ICE desde el 11 de agosto en la Cárcel Regional de los Tres Condados.

Dos días después, agentes de la Oficina de Control y Deportación (ERO) lo trasladaron a sus oficinas en Westerville, donde mostró un comportamiento inusual: gritó, se golpeó la cara y se quejó de un fuerte dolor de estómago.

Hondureño del hospital a la fuga

Ante la emergencia, lo llevaron en ambulancia al Hospital Mount Carmel St. Ann alrededor de las 11:00 a. m.

Allí recibió atención médica y lo dieron de alta poco después de la 1:00 p. m. Cuando los agentes lo escoltaron al estacionamiento, aún con las esposas, el hondureño pidió que le ajustaran una bota.

Uno de los oficiales se inclinó para ayudarle, pero lo que ocurrió después sorprendió a todos.

El joven se quitó las botas, giró sobre sus pies y comenzó a correr con las esposas por delante.

Los agentes intentaron seguirlo durante una milla, pero lo perdieron de vista en cuestión de minutos.

Hondureño logró tres días en libertad

La persecución movilizó incluso a un perro policía de la Oficina del Sheriff del Condado de Franklin, que rastreó la zona en busca de pistas.

Sin embargo, el rastro se enfrió rápidamente. Los documentos judiciales no detallan dónde lo localizaron, pero los registros de la cárcel del condado de Franklin señalan que lo recapturaron el 16 de agosto, tres días después de su fuga.

Lea también: Hondureño detenido tras amenazar a agentes de ICE en Maryland

El proceso judicial en marcha contra hondureño

Al hondureño lo presentaron ante un magistrado federal, quien ordenó su detención inmediata y fijó audiencia para el 21 de agosto.

Ahora enfrenta un cargo federal de fuga de custodia, un delito que podría aumentar su permanencia tras las rejas antes de cualquier eventual deportación.

La fuga del hondureño, aunque breve, puso a prueba los mecanismos del ICE y mostró que incluso un error mínimo puede convertirse en una oportunidad para quienes buscan escapar.