El 13 de julio de 2024, N Green Street, en Pensacola, Florida, fue escenario de un accidente que cambió para siempre la vida de todos los involucrados. Walter Sarmiento Perdomo, un hondureño de 21 años, conducía un Nissan Pathfinder 2008 bajo los efectos del alcohol, con una concentración en sangre superior al doble del límite legal.

En su trayecto, perdió el control del vehículo y se salió de la carretera, estrellándose contra un árbol cerca de la intersección con W Gonzalez Street.

En el asiento del copiloto viajaba una mujer de 42 años, que sufrió graves heridas. Pese a los esfuerzos médicos, falleció tres días después en el hospital.

Sentencia por alcohol en Pensacola

Este jueves 7 de agosto de 2025, en el Tribunal del Condado de Escambia, Sarmiento se declaró culpable de homicidio involuntario por conducir bajo los efectos del alcohol.

El juez dictó una condena de 15 años de prisión estatal, la revocación de por vida de su licencia de conducir y una orden de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para que se ejecute al cumplir su condena.

El expediente judicial detalló que las pruebas toxicológicas confirmaron un nivel de alcohol en sangre más del doble del permitido, elemento clave que llevó a la Fiscalía a reforzar la acusación.

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El precio de una decisión

La Patrulla de Carreteras de Florida (FHP) documentó que el impacto fue tan fuerte que el vehículo quedó irreconocible.

Sarmiento también sufrió heridas graves, pero sobrevivió para enfrentar la justicia. La historia recuerda de que una sola decisión de ponerse al volante bajo los efectos del alcohol. puede costar una vida, destruir otra y dejar una huella imborrable en todos los que se cruzaron en ese camino.

El caso también envía un mensaje contundente sobre las consecuencias legales y humanas que enfrentan quienes conducen ebrios en las carreteras de Florida.