Desde hace 11 años el sureño de 48 años comenzó a vender conos y chicharras en las aldeas y frente a los centros educativos, a los que se transportaba en su bicicleta.
Carlos comenzó esta labor ante la falta de empleo y la necesidad de generar ingresos económicos para su hogar y poder sacar adelante a sus 5 hijos.
Su historia la dio a conocer a través de La Hora de El Corpus, donde contó entre lágrimas que durante está década ha pasado por varias aventuras y hasta ha sido víctima de la delincuencia.
"Un día de esos malos apenas había vendido para recuperar la inversión, la cual iba a reinvertir el día siguiente, pero fue alcanzado por delincuentes que le quitaron 400 lempiras", se lee en la publicación.

Sin embargo, gracias a su labor ha podido pagar los estudios de sus cinco pequeños y comprar una motocicleta que le ha ayudado a agilizar su labor comercial.
Asimismo, se ha ganado el corazón de los sureños, quienes lo recuerdan por su famosa frase "no aguanto paja", misma que dice cada vez que alguien le pide fiado.
"Lo conozco desde que era una niña de 7 años y siempre me regalaba un helado, Dios lo bendiga grandemente"; "es un hombre muy trabajador, humilde y de espíritu alegre" y "cuando estábamos en la escuela, mis compañeros y yo siempre le comprábamos", son algunos comentarios.
Desempleo en Honduras
De acuerdo al Observatorio de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), más de 280 mil hondureños estaban en situación de desempleo hasta el segundo trimestre del 2023.
LEA TAMBIÉN: ¡La oportunidad llegó! Joven busca esposa y le ofrece papeles hondureños
