Lo que parecía una oportunidad para cambiar sus vidas terminó convirtiéndose en una pesadilla que difícilmente podrán olvidar. Olvin David Banegas y su hermano, Ricardo, salieron de Honduras con la esperanza de conseguir empleo como obreros de construcción en Rusia, pero terminaron en dentro de la guerra.
La propuesta incluía un supuesto pago de 30 mil dólares por firmar el contrato y un salario mensual de 2,600 dólares. Sin embargo, al llegar al país europeo, ambos descubrieron que las condiciones eran completamente distintas a las que les habían prometido.

Ahora, de regreso en Honduras, Banegas de manera exclusiva para noticieros Hoy Mismo relata lo que vivieron y advertir a otras personas sobre los riesgos de aceptar ofertas laborales en el extranjero sin verificar su procedencia.
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'Ustedes van a ser miembros activos del ejército de Rusia'
Olvin David recuerda que, después de permanecer aproximadamente dos semanas en Rusia, recibieron una noticia que cambió sus planes: serían incorporados al ejército ruso y enviados a un campo de entrenamiento militar para posteriormente trasladarlos al frente de batalla.
"Ustedes van a ser miembros activos del ejército de Rusia", fue parte del anuncio que recibieron. La situación provocó temor en los hondureños, quienes habían viajado con el propósito de trabajar en construcción, no de participar en un conflicto armado.
"Nunca pensé volver a ver estas cuatro paredes. No se lo deseo a nadie ni a mi peor enemigo", expresó Olvin al recordar aquellos días de incertidumbre.
Su hermano Ricardo también vivió el miedo de no regresar a casa. Ambos lograron buscar ayuda y recibieron apoyo para comunicarse con el consulado hondureño y gestionar su retorno.
Tras sobrevivir a la experiencia, Olvin envía un mensaje a otros hondureños
Mientras tanto, su madre enfrentaba momentos de angustia en Honduras, al punto de imaginar que nunca volvería a abrazar a sus hijos.
"Yo solo miraba este espacio y decía: aquí los iré a velar", relató entre lágrimas al recordar la espera.

Tras regresar, Olvin dejó un mensaje para quienes buscan oportunidades fuera del país: "En Honduras podemos salir adelante. Hay oportunidades, sean mínimas, pero las hay". Los hermanos esperan encontrar ahora un empleo digno sin volver a poner sus vidas en peligro.
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