Dos hermanos hondureños que fueron detenidos sin explicación por agentes de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), narraron la pesadilla que vivieron durante su detención.

La mañana del 27 de enero, mientras se dirigían a su trabajo en una granja de flores en Las Cruces, Nuevo México, su camioneta fue interceptada por un vehículo sin distintivos.

Según contaron a un medio estadounidense, un agente vestido de civil se acercó al joven de 18 años y le informó que tenía una orden de arresto en su contra. Sin dar explicaciones, lo esposaron y lo sacaron del vehículo. Su hermana, de 19 años, salió llorando y también fue detenida.

"Nos trataron como criminales. Lloré y pregunté: '¿Por qué?'. No entiendo por qué nos arrestaron", dijo Elizabeth. Su hermano agregó que los agentes incluso se burlaron de ellos: "Nos dijeron que nos iban a mandar de regreso a México".

Imagen

Ambos hermanos tienen solicitudes de asilo pendientes y están autorizados a vivir y trabajar en EE.UU. No tienen antecedentes penales, ni fueron acusados de entrada ilegal. Sin embargo, permanecieron detenidos durante dos semanas sin una orden judicial ni una razón clara para su arresto.

Los hermanos fueron llevados primero a una sala de detención en Las Cruces, donde les tomaron huellas dactilares y fotografías. Luego fueron trasladados al Centro de Procesamiento del Condado de Otero, en Chaparral, Nuevo México.

Ahí, según su testimonio, durmieron en el suelo frío y recibieron porciones de comida insuficientes. También denunciaron abusos verbales por parte de los guardias.

El caso de los hermanos fue revisado por el Tribunal de Inmigración de Otero. El juez Ralph E. Girvin aprobó la moción para cerrar administrativamente su proceso de deportación, permitiéndoles continuar en el país mientras esperan su audiencia de asilo.

El miedo persiste

El 10 de febrero, tras dos semanas de detención, Pedro y Elizabeth fueron liberados y dejados en la entrada del Aeropuerto Internacional de El Paso. Aunque ahora están de vuelta con su familia, la experiencia los ha dejado marcados.

"Cada vez que paso por ahí siento que me van a agarrar, que me van a detener sin razón y me van a llevar lejos", confesó Pedro.

Mientras tanto, los hermanos hondureños siguen luchando por su futuro en EE.UU., con la esperanza de que su historia sirva para visibilizar las injusticias del sistema migratorio.