El Ministerio Público, a través de la Unidad Contra la Trata de Personas, Explotación Sexual Comercial y Tráfico Ilícito de Personas (UTESCTP), condenó a tres hondureños que prostituían de manera sexual a una joven que tiene una discapacidad mental.
Román Ferrera Santos, quien fue hallado culpable de violar a la joven, recibió una condena de diez años de cárcel y se le prohibió acercarse a la víctima durante 20 años.
Por su parte, a las acusadas, Isabel de Jesús Flores y Fátima Marisol Maradiaga, se les sentenció a siete años de prisión cada una por su participación en la explotación sexual de la víctima.
Además, se les ha prohibido residir o acercarse a la víctima durante catorce años, se les ha impuesto libertad vigilada, inhabilitación absoluta, suspensión de la ciudadanía por siete años, y la inscripción en el libro de agresores sexuales.
Hondureños vendían sexualmente al joven
Según los informes del Ministerio Público, los hechos ocurrieron en octubre de 2020 cuando la madre de la víctima, confiando en Flores y Maradiaga, les dejaba a cargo de su hija mientras trabajaba.
Sin embargo, estas llevaban a la joven discapacitada mentalmente cerca de un motel donde Santos abusaba sexualmente de ella.
A cambio de sus actos, Santos pagaba 100 lempiras tanto a las mujeres como a la víctima, dinero que Flores y Maradiaga retenían bajo el pretexto de "guardarlo" para la joven.
El descubrimiento de estos actos por parte de la madre llevó a la interposición de una denuncia, lo que resultó en una investigación exhaustiva por parte de la UTESCTP.
El juicio oral y público concluyó con la sentencia condenatoria para los tres implicados, marcando un precedente significativo en la lucha contra la explotación sexual en Honduras.
