Nacida el 12 de enero de 1960, en La Mesa, una aldea del Municipio de Oropolí, hija de Rosalía Rodríguez y Pantaleón Rodríguez, pero creció con la madre de crianza de su padre, la señora Simona López.

Vivió su infancia junto a su abuelo paterno, su madre de crianza y un tío. Su madre la educó bajo el principio de vida que las cosas se hacen bien o no se hacen, que debe tener un propósito en la vida; vivir en el marco del respeto, la honradez y la responsabilidad.

Eso le enseñó que siempre se debe buscar ser y tener lo mejor, aun hoy eso tiene vigencia.

“A pesar de crecer en un ambiente con personas bastante mayores, mi niñez fue muy bonita, mi mamá, la que me crió y educó, me quería mucho, siempre buscaba lo mejor para mí, nunca me pegaron, en realidad no recuerdo castigos, solo regaños a veces, no vi violencia”, recuerda.

“Mi abuelo solo se ponía serio, mi tío se enojaba porque mamá me daba lo mejor a mí, pero no hacía nada. Cuando era niña, fui a la escuela, decía que iba a ser maestra y que iba ir a dar clases a Jutiapa. No fue así, pero fui periodista, especialista en enfoque de equidad de género, feminista en lucha por las mujeres”.

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Honorina en sus inicios con su madre de crianza.

¿Cómo fue su educación?

Hasta tercer grado en la aldea La Mesa, luego, en busca de mejores tierras, mi familia migró al valle de Jamastrán, precisamente a la aldea de Jutiapa. Hice la primaria en la Escuela José Antonio Domínguez.

Unos meses antes de cumplir 15 años en 1975, hablé con mi madre y acordamos que me vendría a Tegucigalpa a trabajar y estudiar, ella me ayudo a escapar porque el jefe de la familia no estaba de acuerdo y así me vine con una tía.

¿Cómo asimiló ese cambio de vivir en Tegucigalpa?

Trabajé como empleada doméstica durante tres años, ganaba entre 20.00 y 25.00 lempiras al mes. Con eso estudié en el Instituto Privado de Secretariado Rubén Darío en la jornada nocturna. Esto porque intentaba estudiar magisterio, pero claro no le fue posible ya que solamente había clases de día. 

Antes de graduarme en 1978, como secretaria, conseguí emplearme para hacer trabajos secretariales en la Asociación de Estudiantes de Ingeniería en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Recuerdo cuando tenía que picar esténciles y pasar al mimeógrafo para imprimir los contenidos para los estudiantes, fue todo un reto.

Luego, estudié en el Instituto Jesús Aguilar Paz hasta 1981 y mi rebeldía y resistencia al sistema me llevo a interesarme y luego ser parte del Movimiento Estudiantil, los CLES. En 1982 pasé al Instituto Tecnológico de Administración de Empresas, INTAE, donde me gradué en 1986.

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Nuestra protagonista con sus hijos gemelos.

¿Además debió afrontar la maternidad y la vida en pareja?

En 1986 fui madre por primera vez. Di a luz gemelos; Carlos Eduardo y Rodolfo Ernesto Rosales Rodríguez. Aunque tenía una pareja formal estaba en unión libre. Cuando me vio embarazada me dejó, no asumió la responsabilidad.

Su participación en el movimiento estudiantil, la hizo consciente de las necesidades de los y las estudiantes como de la población en general, le hacía pensar en qué situación estarán las mujeres, madres solteras, sumado al conocimiento que adquirió en el CEM-H.

En esa organización, participó primero junto a su mejor amiga, Suyapa Martínez, como voluntarias, luego hacen algunos trabajos de apoyo en investigaciones de campo, pero a la vez reciben capacitación en derechos humanos de las mujeres y contra la violencia.

Eso le hizo conocer la realidad de las mujeres en Honduras, madres con grandes cantidades de hijas e hijos, teniendo que asumir solas la responsabilidad, mujeres golpeadas, violadas, acosadas y asesinadas entre otras violencias. Entender eso, la llevó a involucrarse en la defensa de las mujeres.

“Todo esto sin saber que aun estando en ese espacio, iba a verme en una situación de violencia por parte de mis parejas; el primero dejando sola con dos hijos, los gemelos, el segundo padre de mi hija, Alexa Isabel Sánchez Rodríguez, con quien hasta me casé sin querer, más por presiones de ambas familias”, relató.

Honorina relató que, durante esa etapa, su pareja… “me violentaba psicológicamente, diciéndome ‘usted no entiende que ya esta vieja, que está casada’, luego cuando no quería seguir con él, eso fue terrible”.

Para salir de su situación de violencia se atendió con psicólogas del CEM-H, centro que por varios años tuvo programas de apoyo emocional y orientación legal a las mujeres sobrevivientes de violencia.

Cuéntenos de su paso por la universidad y su participación en movimientos feministas…

En 1988 entré a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), para estudiar Periodismo, en realidad, mi primera aspiración era estudiar trabajo social. Luego hice una especialidad en Estudios de Género en una iniciativa de la Universidad San Carlos de Guatemala y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Aun estando en la universidad y demás, seguí apoyando la organización estudiantil y el movimiento social, incorporada de forma activa en las luchas de forma permanente, recuerdo las acciones para evitar incrementos del transporte, los movimientos para creación de más institutos públicos para secundaria. Sobre todo, la lucha desde los 90’s en contra la violencia a las mujeres, la creación de políticas públicas como la ley de creación del Instituto Nacional de la Mujer (INAM), la Fiscalía de la Mujer, las Consejerías de Familia, la propuesta y creación de la Ley Contra la Violencia Doméstica, así poco a poco avanzando.

Ya para el 2000, se logra la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, que también se ha conocido como Ley de Cuotas, recuerdo que nos tomamos el Congreso Nacional junto con algunas diputadas que las apoyaron, histórico eso nunca ha pasado en ningún país.

Honoria Rodríguez Honduras tunota entrevista

¿Cuéntenos sobre su experiencia y luchas?

He laborado, como secretaría en Rivera y Compañía en 1980. Secretaría en la jefatura de recursos humanos y en la subdirección de la Dirección General de Aduanas, en la DEI (ahora SAR). También como técnica en dactiloscopia, lectura y análisis de huellas digitales, previo a capacitación en el área.

Técnica en transcripción de datos, en departamento de computo de 1983 a 1991.  Jefa de colocación y empleo en el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social entre 1991 y 2000. También coordinadora de proyecto de apoyo al fortalecimiento de iniciativas económicas en el CEM-H 2000 a 2003. Técnica en Asesoría de Género en el servicio de Cooperación Alemán de 2003 a 2006 y luego asesoría a la organización española Solidaridad Internacional SI. Finalmente, como Técnica Asesora en Género de la Cooperación Española 2006 a 2008.

Asesora en Comunicación en el Centro de Estudios de la Mujer, CEM-H entre 2008 y 2010. Jefa de Relaciones Públicas del Instituto Nacional Agrario INA de 2010 a 2012, luego asumí la jefatura regional para la zona oriental, en Danlí de 2012 a 2014.

Desde 1996 hasta la fecha me mantengo activa en acciones que realizan las organizaciones de mujeres y como CEM-H, en algunos tiempos de forma eventual trabajo en esta organización haciendo trabajos de investigación sobre las diversas situaciones de las mujeres.

Hasta mayo de 2021, coordino un proyecto de la Unión Europea en el CEM-H.

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Honorina con autoridades municipales de Shanghái, China.

¿Hay peligros en esta labor? ¿Dificultares para realizarlo?

Sí. Por eso salí del país por amenazas de la organización sindical, SITRAINA, y de algunas otras personas por asuntos político partidarios. De 2015 a 2017. Incluso amenazaron con mis hijos.

El trabajo en defensa de las mujeres es difícil por el machismo, el sistema patriarcal, la resistencia a reconocer a las mujeres como sujetas de derechos, eso a veces hasta en algunas mujeres y a veces, una se ve expuesta a que los hombres agresores no sean denunciados.

En los tiempos del golpe de Estado (2009) fue difícil porque hasta los militares agredían a las mujeres, personalmente no.

Es arduo, tenemos muchos años de lucha y siempre tenemos que repetir lo mismo a todas las autoridades, pero no nos cansamos, sigo aquí, con campañas principalmente contra la violencia y los feminicidios.    

¿Qué se necesita para entender la problemática de violencia?

Es necesario que todas las instancias respeten y apliquen la Política Nacional de la Mujer (PNM) y las demás leyes, como las disposiciones generales de presupuesto que establecen que se asigne recursos para las mujeres.

Sin embargo, ninguna entidad del gobierno cumple con etiquetarlos, si hay asignaciones, pero no específicamente orientadas.

Se necesita que trasciendan y mencionen en sus planes y programas de forma escrita a la asignación de recursos y a la atención de las necesidades prácticas y estratégicas de más del 51 por ciento de la población.

Además, urge la apertura de al menos un juzgado especializado contra la violencia, en cada departamento en el Poder Judicial. Que se fortalezca las consejerías de familia en la Secretaría de Salud, la creación de casas refugio para proteger la vida de las mujeres y que estén coordinadas por las organizaciones de mujeres.

También que la cooperación internacional condicione que al menos el 30 por ciento de su apoyo al país sea asignado para las mujeres, no para María, Juanita u otra, sino acciones en favor de las mujeres de Honduras. 

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Rodríguez durante una marcha en favor de Credimujer.

¿Cuáles son sus mayores satisfacciones personales y profesionales?  

Saber que todavía puedo seguir luchando por nosotras y por las otras, me siento tan feliz cuando se logra algo para las mujeres.

Por ejemplo, la Ley del Consejo Nacional Electoral incluye varios aspectos como recursos del 15 por ciento para las mujeres, unidad de género en el CNE, política de género de los partidos políticos, entre otros aspectos.

Soy feliz cuando sé que en algunas municipalidades se da más del 5 por ciento a las acciones para las mujeres, me siento muy contenta cuando se atiende una mujer en situación de violencia y logra salir de eso, romper ese círculo.

En cuanto a mi satisfacción profesional, primero haber hecho un aporte a la información de las mujeres por medio de un programa radial que yo misma producía y presentaba, pagado con mis propios recursos, el que inicié en Radio Capital en 1999 y hasta 2003, año en el que pasó a Radio Sonora hasta 2005, era todos los sábados por la tarde. Allí abordaba temas específicamente de las mujeres, desde las mujeres.

Luego apoyé con voluntariado para producir y presentar el programa Tiempo de Hablar del Centro de Derechos de las Mujeres en 2007. Por otra parte, cuando tengo la oportunidad de abrir espacios para que otras mujeres puedan hablar.

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Durante 2020, Honorina en una marcha exigiendo justicia para las mujeres.

Un mensaje para las nuevas generaciones interesadas en el tema de derechos humanos y de la mujer

Mi mensaje a las jóvenes que ahora inician en la lucha por sus derechos como a las que no están en esto, es decirles no están solas ahora hay una base legal e institucional, en el nivel nacional e internacional, que obliga al respeto de los derechos de las mujeres, hay otras mujeres que seguimos aquí para ustedes que estamos para ustedes y todas las otras mujeres.

Sí se puede, no es fácil, pero caminemos con la luz de nuestras ancestras y que las sombras no nos detengan.

Importante decir que siempre he tenido dificultades, desde niña porque las personas se refieren a mi como peleona, porque siempre defiendo o exijo mis derechos, no se entiende que una sea así.

Desde siempre le apuesto al fortalecimiento de capacidades de las mujeres en sus derechos, como a la incidencia ante las diferentes autoridades, locales nacionales e internacionales en defensa de las mujeres, por medio de participación en reuniones, preparación de documentos, marchas, vigilias, plantones entre otros.

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