Una sábana limpia, una bata para un paciente o la ropa que necesita un cirujano pueden parecer pequeños detalles, sin embargo, son indispensables para la atención médica, y la costurería del Hospital Escuela cumple un papel fundamental en su confección.

Estas prendas salen de las manos de 13 trabajadores que confeccionan miles de piezas cada mes en el Hospital Escuela.

Ahora, su labor contará con instalaciones renovadas para fortalecer el abastecimiento de las diferentes salas del principal centro asistencial público de Honduras.

La costurería del Hospital Escuela recupera un espacio acondicionado para sus operaciones, después de que el personal trabajara temporalmente en otra área del establecimiento.

El proyecto representa una inversión aproximada de 25 millones de lempiras, desarrollada mediante una alianza con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).

La infraestructura comprende unos 600 metros cuadrados y permitirá concentrar actividades relacionadas con la confección de ropa hospitalaria.

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El Hospital Escuela y una costurería que produce 5,000 prendas mensuales

Detrás de cada pieza hay un proceso que comienza con el corte de las telas y termina con la confección de artículos utilizados diariamente en las salas hospitalarias.

Diez trabajadores se encargan de coser las prendas, mientras otros tres preparan y cortan las telas que posteriormente pasan a las máquinas.

Según Amado Raudales, jefe del departamento, el personal confecciona entre 1,000 y 1,200 piezas semanales, equivalentes a una producción aproximada de 4,500 a 5,000 al mes.

Entre los artículos elaborados se encuentran sábanas, cubrecolchones, gabachones, cortinas, campos quirúrgicos, pantalones y camisas utilizados por el personal médico.

También se confeccionan equipos de ropa quirúrgica integrados por varias piezas, necesarios para preparar las intervenciones en los quirófanos.

Esta producción permite que el hospital atienda parte de sus necesidades textiles con personal propio, sin depender exclusivamente de contrataciones externas.

El portavoz del Hospital Escuela, Miguel Osorio, explicó que la confección interna representa una reducción de costos frente a la contratación de estos servicios.

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Una trabajadora de la costurería del Hospital Escuela confecciona prendas de uso hospitalario, como parte de la producción que busca garantizar el abastecimiento de ropa para pacientes y personal médico. Foto: cortesía.

La costurería busca superar el desabastecimiento

La recuperación de las instalaciones también coincide con los esfuerzos para superar dificultades que afectaron durante dos años el suministro de materiales.

Raudales reveló que durante ese período no se compró tela para el departamento, lo que provocó un desabastecimiento considerable de prendas tanto en el Hospital Escuela como en el Materno Infantil.

Pese a esas limitaciones, el personal mantuvo las labores de confección, aunque con dificultades para responder a las necesidades de los servicios médicos.

Actualmente, los trabajadores completaron dotaciones destinadas a las áreas de Medicina y Cirugía de diferentes pisos, así como a las salas de operaciones.

Otra de las prioridades es Pediatría, cuyas instalaciones llevaban dos años sin recibir ropa nueva, según explicó el responsable de la costurería.

El equipo también trabaja en la confección de 80 juegos de ropa para operaciones, con el propósito de contribuir a cubrir las necesidades acumuladas.

La ropa hospitalaria también forma parte de una cirugía

Antes de una intervención quirúrgica, el personal necesita disponer de ropa adecuada, procesada y esterilizada conforme a los procedimientos hospitalarios.

Por eso, la producción de prendas forma parte de una cadena que incluye lavandería, ropería, esterilización y almacenamiento.

Si alguno de esos procesos presenta dificultades, puede afectar la disponibilidad de los materiales necesarios para las operaciones.

Las autoridades consideran que esta recuperación contribuirá a los esfuerzos para reducir la mora quirúrgica.

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Las renovadas instalaciones de la costurería del Hospital Escuela cuentan con espacios acondicionados para mejorar las condiciones de trabajo y fortalecer la producción de ropa hospitalaria. Foto: cortesía.

Un trabajo poco visible que sostiene la atención médica

La renovación de la costurería del Hospital Escuela también permite reconocer una labor que pocas veces aparece entre las prioridades de la atención sanitaria.

Mientras médicos y enfermeras atienden a los pacientes, otros trabajadores se encargan de preparar las prendas que hacen posible el funcionamiento cotidiano de las salas.

El nuevo espacio permitirá desarrollar estas tareas en mejores condiciones y organizar la producción para atender las necesidades de diferentes servicios.

La recuperación de esta capacidad no significa que estén resueltas todas las dificultades de abastecimiento del hospital, pero representa un avance en uno de sus servicios de apoyo.

Con hasta 5,000 prendas mensuales, la costurería del Hospital Escuela vuelve a cobrar protagonismo en una tarea esencial: que las salas, los pacientes y el personal médico dispongan de la ropa necesaria para recibir y brindar atención.

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