El dinero estaba allí, pero también estaban las cuentas. Cuando los agentes entraron en marzo de 2019 a una vivienda de la colonia El Country, en Comayagüela, encontraron más que efectivo: había hojas de papel donde, según el Ministerio Público, se llevó la contabilidad de extorsiones de la MS-13, realizadas en diferentes puntos del transporte.
Entre los cuatro detenidos apareció un nombre que seis años después volvería a sonar con mucho más peso dentro de la MS-13: Gexon Javier Rodríguez Barahona, alias “Jhon Lenon”.
Entonces no tenía todavía la descripción con la que las autoridades terminarían presentándolo años después.
En 2025 ya no hablarían únicamente de un supuesto integrante de la MS-13 relacionado con extorsiones. La entonces Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) lo señalaría como miembro de alto rango, coordinador de actividades ilícitas y pieza vinculada al manejo del dinero de la estructura en la capital.
Su historia pública parece haber crecido alrededor de una misma pista: el dinero.
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Seis meses detrás de la pista de la MS-13
La primera pieza documentada del rompecabezas lleva al 27 de marzo de 2019.
La Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO), junto con la entonces Fuerza Nacional Anti Maras y Pandillas (FNAMP), ejecutó allanamientos en El Country.
No había sido un operativo improvisado.
Según el Ministerio Público, los investigadores llevaban alrededor de seis meses siguiendo a los sospechosos. Estos apenas tenían unos nueve días de haberse trasladado a la vivienda donde finalmente fueron arrestados.
Allí fueron detenidos Rodríguez Barahona, Erick Didier Betancourt García, Helen Estefany Girón Róbelo y Dani Francisco Salgado Delgado.
El hallazgo comenzó a dibujar el negocio que investigaban las autoridades, había más de 100 mil lempiras y varias hojas donde presuntamente registraron las cuentas de las extorsiones cobradas en diferentes puntos del transporte.
Posteriormente, el Ministerio Público situaría la cantidad encontrada cerca de los 140 mil lempiras y “Jhon Lenon” ya estaba allí.

No era solamente extorsión
La acusación contra Rodríguez Barahona añadió una pieza que terminaría siendo clave años después.
La FESCCO obtuvo auto de formal procesamiento y prisión preventiva contra los cuatro investigados por extorsión continuada y asociación ilícita.
Pero para Gexon Rodríguez y Helen Girón hubo una imputación adicional: lavado de activos.
El expediente comenzó a relacionar a “Jhon Lenon” no únicamente con el dinero que presuntamente entraba mediante extorsiones, sino con el manejo de recursos cuya procedencia estaba bajo investigación y el proceso se alargó.
Seis años después volvió a caer
Era febrero de 2025, los investigadores llegaron hasta la colonia San Francisco de Comayagüela.
DIPAMPCO informó el 19 de febrero de la captura de Gexon Javier Rodríguez Barahona, entonces de 34 años.
Sobre él pesaba, según la información policial difundida entonces, una orden de captura por extorsión agravada continuada, asociación para delinquir y lavado de activos.
Pero había algo diferente respecto a 2019, la descripción de su papel dentro de la MS-13 cambió.
Las autoridades lo señalaron como miembro de “alto rango” y aseguraron que había sido procesado judicialmente en varias ocasiones.
Más importante todavía: DIPAMPCO lo situó entre los principales coordinadores y ejecutores de actividades ilícitas de la organización en la capital.
Entre esas actividades mencionó la extorsión y nuevamente apareció el dinero.

De las cuentas a las finanzas de la MS-13
Según DIPAMPCO, “Jhon Lenon” estaba relacionado con el manejo y administración de recursos financieros provenientes del crimen organizado.
La institución consideró su captura un golpe contra la red financiera de la MS-13 y lo vinculó directamente con investigaciones por lavado de activos.
Vista en retrospectiva, la historia tiene un hilo que atraviesa los años: en 2019, su nombre apareció dentro de una casa donde las autoridades encontraron dinero y hojas con la supuesta contabilidad de extorsiones.
Ese mismo año fue procesado también por lavado de activos y en 2021, enfrentó el proceso y su caso llegó hasta la Sala Constitucional.
En 2022, tenía un juicio programado por lavado de activos y extorsión continuada agravada.
Y en 2025, cuando volvió a ser capturado, la Policía ya lo describía como una pieza de alto rango relacionada con la administración de recursos de la organización criminal.
No existe, al menos en la documentación pública localizada, suficiente evidencia para presentarlo como uno de los máximos jefes nacionales de la MS-13.
Pero sí existe un rastro documental que permite observar cómo su nombre permaneció durante años alrededor de un mismo engranaje: extorsión, cuentas, efectivo y presunto lavado de activos.
Seis años después, cuando volvieron por él, ya no lo describieron como alguien que simplemente estaba cerca de aquellas cuentas.
Lo señalaron como uno de los hombres que ayudó a mover y administrar el dinero de la MS-13 en la capital.
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