Un muchacho de 22 años, identificado como Marco Matamoros, terminó con el rostro desfigurado y graves heridas en su cuerpo tras un presunto encuentro con la autoridad.

Lo que parecía una detención de tránsito rutinaria en la colonia 21 de Febrero, en Tegucigalpa, se convirtió en una auténtica pesadilla de violencia y robo.

El afectado relata que agentes preventivos le ordenaron detenerse mientras conducía su motocicleta. Supuestamente, a pesar de que habría obedecido la orden sin resistencia, tres oficiales se abalanzaron sobre él y comenzaron a golpearlo, dejándole el rostro hinchado y heridas abiertas en las rodillas.

Según la denuncia, el ensañamiento fue tal que uno de los uniformados le propinó un fuerte golpe en la cabeza con la cacha de una pistola.

Además, Matamoros asegura que los policías le patearon la boca con sus botas militares y lo arrastraron por el pavimento, quemándole la piel de las manos.

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"Me robaron la billetera y la moto", asegura la víctima

Más allá del castigo físico, Marco y su familia denuncian que los agentes actuaron como delincuentes al despojarlo de sus pertenencias personales. El joven sostiene que los policías le quitaron su cartera, la cual contenía aproximadamente 3,000 lempiras en efectivo.

El joven mostró algunas de sus heridas frente a los medios de comunicación.
El joven mostró algunas de sus heridas frente a los medios de comunicación. Foto: Captura de pantalla

Según las declaraciones de Matamoros, los agentes uniformados le decomisaron la motocicleta y los documentos del vehículo.

Por su parte, la familia del afectado presentó los recibos que prueban que el joven paga su moto honradamente cada quincena, descartando un posible decomiso.

Aunque dos de los agresores ocultaban su rostro con capuchas, la víctima logró reconocer a uno de ellos que andaba descubierto.

El joven aclaró que no tiene antecedentes penales y que su única falta fue no portar el casco de seguridad al momento de la detención. "Me paré porque no debo nada; si anduviera en algo malo, me habría corrido", manifestó Marco mientras mostraba sus labios y nariz reventados.

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Madre del joven exige investigación

La madre del joven, visiblemente afectada, pidió que el caso no quede en la impunidad y que se castigue a los responsables de este exceso de fuerza. El llamado es directo para el director de la Policía Nacional, instándolo a que se revisen las cámaras de seguridad instaladas en la colonia 21 de Febrero.

En la zona existen dispositivos de videovigilancia que podrían haber captado el número de la patrulla involucrada en el ataque ocurrido cerca de la medianoche. La familia recalca que no generalizan contra toda la institución, pero exigen que se limpie la corporación de estos malos elementos.

Por ahora, Marco espera que su voz sea escuchada para evitar que otros ciudadanos sufran abusos similares. El uso de la fuerza letal o excesiva contra civiles desarmados que no representan una amenaza es un acto penado por la ley hondureña.

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