Lo que por años fue una relación marcada por los gritos, la violencia y el caos terminó en tragedia. Un joven hondureño, cansado de ver a su madre ser víctima de maltratos constantes, tomó justicia por su cuenta y mató a su padrastro a balazos tras presenciar una nueva agresión en su contra.
El hecho ocurrió en la comunidad de Altamira, en el municipio de Namasigüe, Choluteca, en el sur de Honduras, donde el fallecido, identificado como José Erazo Osorto, de 42 años, sostuvo una fuerte discusión con su pareja.
Según versiones preliminares, la riña terminó en golpes, como ya era costumbre en la relación. Fue entonces cuando el hijo de la mujer, alterado por la escena, intervino, persiguió a Erazo y le disparó a quemarropa.
"Se agarraban como gatos, se aruñaban. Se hacían groserías y ahí está la consecuencia. Yo le rogué a mi hermano que se fuera de ahí", contó con tristeza una hermana del fallecido.
Un hogar en conflicto
Los vecinos aseguran que las peleas entre la pareja eran constantes. La convivencia estaba marcada por los insultos, los celos y el consumo de drogas por parte de ambos, lo que se volvía un detonante frecuente de los enfrentamientos.
Aunque la mujer nunca denunció formalmente a Erazo por violencia doméstica, se conoció que ella ya tenía antecedentes de agresiones con una expareja, a quien en varias ocasiones envió a la cárcel. Pese a las advertencias y súplicas de familiares, ella decidió mantenerse en la relación.
"Ya le habíamos dicho que se separara. Esto se pudo evitar, pero nadie hizo caso. Ahora hay una vida perdida y un joven que arruinó la suya por proteger a su madre", lamentó otro pariente.
La Policía investiga
Tras el crimen, agentes de la Policía Nacional llegaron al lugar para realizar el levantamiento del cuerpo y comenzar con las investigaciones. Hasta el momento no se ha confirmado si el joven fue capturado o si se encuentra prófugo.
El caso ha provocado conmoción en Namasigüe y ha reabierto el debate sobre la violencia intrafamiliar, una problemática que sigue afectando silenciosamente a muchas familias hondureñas.
