El sexto día del juicio contra Carl Zaglin, empresario de Georgia acusado de corrupción por los sobornos en sus negocios en Honduras, lo marcó un cambio de rumbo en la estrategia de su defensa.

Según relató el periodista Samuel Rubenfeld, primero intentaron cerrar el caso con una moción de absolución, pero el juez la rechazó.

Ante ese revés, el equipo legal viró hacia la presentación de su lista de testigos y abrió con la declaración de un abogado hondureño, que lo llamaron para explicar su papel en los contratos de uniformes policiales que hoy están bajo la lupa.

Revés para la defensa en el juicio por sobornos

La Fiscalía cerró su caso con testigos y un análisis financiero que buscó probar que Atlanco, la firma de Zaglin, pagó sobornos para obtener contratos públicos en Honduras.

Ante esas evidencias, la defensa presentó una moción de absolución, solicitó al juez cerrar el caso sin pasar al jurado. La petición se denegó.

Este revés obligó a los abogados de Zaglin a iniciar su estrategia de defensa, llamando a su primer testigo: Rubén Rodezno, un abogado hondureño con más de dos décadas de relación profesional con Atlanco.

El abogado hondureño y el contrato de uniformes

Rodezno explicó que su trabajo para Atlanco en Honduras fue principalmente de asesoría corporativa, en temas laborales y permisos en zonas francas.

Sin embargo, confirmó que participó en la redacción de contratos vinculados al suministro de uniformes para la Policía Nacional, firmados a través de la Tasa de Seguridad Poblacional.

En su testimonio reveló que los contratos con intermediarios nunca se firmaron, y que al final Atlanco cerró directamente el acuerdo.

También dijo que tradujo al inglés el contrato final, aunque resaltó que este estaba clasificado como secreto de Estado en Honduras: “No se debe hablar de ello”, dijo ante el estrado.

La polémica de la “cascada” en el caso de corrupción

Uno de los puntos más tensos fue la discusión sobre la palabra “cascada”. Los testigos de la Fiscalía sostuvieron que se trató de un código para sobornos.

Pero Rodezno aseguró que en su experiencia era un término administrativo que se usó para describir pagos programados. Además, precisó que el contrato que incluía esa cláusula nunca se ejecutó.

Contrainterrogatorio y admisiones sobre sobornos

Durante el contrainterrogatorio, Rodezno reconoció que su contacto directo con Zaglin fue mínimo, limitado a un correo electrónico sobre muestras de tela.

También admitió que no revisó acuerdos con intermediarios como Achieve Capital, vinculada a Aldo Marchena, testigo colaborador que confesó sobornos en Honduras.

Al preguntársele si pagos desproporcionados a funcionarios o intermediarios podían constituir sobornos, respondió:

“Lo sería”. Con esa admisión, la defensa quedó expuesta a la narrativa fiscal de que Atlanco buscó favores indebidos en contratos públicos.

Durante el juicio también salieron a relucir los nombres de Francisco Cosenza y Juan Ramón Molina, ambos ligados a la trama de sobornos en Honduras.

Cosenza, exdirector de TASA, se declaró culpable de recibir sobornos por los contratos de uniformes policiales que forman parte de la acusación, mientras que Molina admitió recibir pagos ilícitos vinculados a la Tasa de Seguridad.

Este último se convirtió en testigo de la Fiscalía en Estados Unidos y confirmó ante el jurado cómo se ejecutaron los sobornos para favorecer a Atlanco en los contratos gubernamentales.

Lea también: 'Tomé sobornos para agilizar pagos de la Tasa', dijo en juicio Juan Ramón Molina

Próximos pasos en el juicio Zaglin

La defensa anunció que planea concluir su alegato este jueves, mientras los alegatos finales se esperan para el lunes.

Será entonces cuando el jurado reciba las instrucciones para deliberar sobre los tres cargos contra Carl Zaglin, incluyendo el de corrupción bajo la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero.