El eco de la tragedia aún persiste en la comunidad de San Francisco, Locomapa, en Yoro, en la zona norte de Honduras. Allí, el 5 de abril de 2015, la sangre de Luis de los Reyes Marcia Ventura tiñó de rojo la tierra tolupana.

Al líder indígena lo asesinaron a puñaladas unos hombres que, según las investigaciones, formaron parte de una banda criminal que por años mantuvo bajo amenaza a los habitantes de la zona.

La Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida logró probar en juicio la responsabilidad de Germán Jamil Ávila y Jorge Alberto Matute Matute, capturados en marzo de 2024, tras años de señalamientos de los pobladores y de un proceso judicial plagado de retrasos.

La banda que perseguía a la etnia tolupán

La investigación de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) reveló que el crimen de Luis de los Reyes no fue un hecho aislado.

Se trató de un patrón de violencia dirigido contra líderes tolupanes, ejecutado por la llamada banda de los Matute, grupo que utilizó la violencia como método para acallar voces y mantener el control de la zona.

En varias ocasiones, los miembros de esta banda emboscaron, intimidaron y asesinaron a indígenas que defendían sus tierras o simplemente se oponían a sus acciones delictivas.

El miedo se convirtió en rutina en Locomapa, donde familias enteras vivían bajo la amenaza constante de los cuchillos y las armas de los Matute, dice la Fiscalía.

La justicia para tolupanes tras años de espera

El camino a la condena fue largo. La primera captura se dio en 2020, cuando a Jorge Humberto Macoto Sánchez lo procesaron y enviaron a prisión por su participación en el asesinato.

Posteriormente, en febrero de ese mismo año, también cayó Fredy Antonio Matute Soto, a quien señalan como parte de la estructura.

Con la reciente condena contra Ávila y Jorge Alberto Matute, el Ministerio Público cierra el círculo contra una banda que, durante años, parecía intocable.

Ahora, el Tribunal de Sentencia con Competencia Nacional deberá fijar la pena que enfrentarán los condenados, en base al artículo 193 del Código Penal.

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Una lucha que sigue para el pueblo tolupán

Para la tribu tolupán, el fallo representa un paso hacia la justicia, aunque no borra el dolor. Luis de los Reyes era más que un líder comunitario: era un símbolo de resistencia frente al miedo.

Su muerte marcó un antes y un después para Locomapa, donde aún se escuchan los relatos de noches de terror y de vidas apagadas con brutalidad.

La condena contra los asesinos envía un mensaje, pero también revive el reclamo de los pueblos indígenas: protección real y sostenida del Estado para evitar que la historia se repita.

El asesinato de Luis de los Reyes Marcia Ventura no fue solo un ataque contra una persona, sino contra un pueblo que resiste.

Hoy, la justicia alcanzó a dos de sus verdugos, pero la memoria de las víctimas tolupanas exige más.

Quieren verdad, protección y que nunca más una banda pueda decidir, a punta de cuchillo, quién vive y quién muere en las montañas de Yoro.