En 2019, Alexander Mendoza, conocido dentro de la Mara Salvatrucha (MS-13) como "Porky", permanecía recluido en la cárcel de máxima seguridad 'El Pozo', en Santa Bárbara.

Tras los muros grises de aquel penal estaba uno de los hombres más influyentes del crimen organizado hondureño, un líder cuya historia comenzó muy lejos del poder que llegó a acumular.

Según un reportaje de investigación publicado por Insight Crime en 2022, 'Porky' fue uno de esos niños que crecieron sin hogar.

Huyó de su casa cuando apenas rondaba los diez años y encontró refugio en las calles de San Pedro Sula.

Sobrevivía junto a otros menores que dormían en callejones, robaban carteras y relojes en el centro de la ciudad y los intercambiaban por dinero o sustancias inhalantes.

Una noche de lluvia, mientras buscaba dónde resguardarse en un edificio abandonado cerca del barrio Barandillas, en San Pedro Sula, conoció a un grupo de jóvenes que marcarían su destino.

Llegaron con marihuana, tenis Nike y un lenguaje que le resultó extraño: eran integrantes de la MS-13.

Desde entonces, según el relato, nunca más se separó de la organización criminal y fue parte de ella.

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"Porky" del gatillo a la estrategia

Con el paso de los años, 'Porky' aprendió mucho más que la dinámica de las pandillas, contó que adquirió conocimientos sobre armas en la Armería López, donde aprendió a limpiarlas, repararlas e incluso fabricar algunas piezas.

Pero su verdadera apuesta no estaría únicamente en el uso de la violencia, Mendoza impulsó una estrategia distinta dentro de la MS-13.

En lugar de depender exclusivamente de la extorsión a pequeños comerciantes y vecinos de los barrios bajo control de la pandilla, buscó fortalecer otras fuentes de ingresos.

Según su versión, reducir la presión sobre ciertos sectores le permitió ganar simpatías en algunas comunidades y concentrar mayores esfuerzos en actividades más rentables, como el narcomenudeo y el narcotráfico internacional.

Aquella transformación se hizo visible en 2015, cuando las autoridades ejecutaron la Operación Avalancha, una de las mayores ofensivas contra la MS-13 en Honduras.

Las investigaciones de ese caso señalaron que la estructura acumuló armas de grueso calibre, químicos y recursos vinculados a actividades criminales más complejas que las tradicionalmente asociadas a las pandillas.

apuesta

La empresa criminal

"Yo no soy marero, yo trabajo en la Mara Salvatrucha", dijo en la entrevista que le realizaron a "Porky".

La frase resumía una realidad que, según la investigación, se volvió cada vez más frecuente: la organización ya no dependía únicamente de pandilleros armados.

Reconoció que la estructura necesitaba administradores, contadores, operadores financieros y profesionales capaces de manejar empresas, cuentas y flujos de dinero.

Incluso, según el reportaje, bajo el liderazgo de Porky aportaron por financiar estudios universitarios y acercar a estudiantes de Derecho, así como a especialistas en áreas administrativas.

La intención era fortalecer las capacidades técnicas de una organización que buscaba consolidarse más allá del control territorial.

recompensa

Más cerebro, más dinero

La transformación impulsada por 'Porky' se describió como una combinación de músculo y cerebro.

La violencia era una herramienta de control, pero el crecimiento económico comenzó a ocupar un papel central en la estrategia de la organización.

La MS-13 amplió sus redes financieras y fortaleció mecanismos para mover recursos, invertir y proteger negocios.

Para 2019, desde una celda de máxima seguridad, Porky se consideró uno de los líderes más influyentes de la MS-13 en Honduras.

Sin embargo, la historia que construía dentro y fuera de prisión estaba lejos de terminar.

La fuga que conmocionó al país en febrero de 2020 no comenzó el día en que desapareció de El Pozo.

Reportes señalaron que el camino hacia ese escape empezó meses antes, tras la muerte de Nery López Sanabria o Magdaleno Meza en el mismo penal.

Para entonces, Porky demostró que su mayor apuesta no era la violencia callejera, sino convertir a la MS-13 en una organización con más negocios, más dinero y más poder.

El Porky dejó según sus palabras, una organización menos dependiente del miedo cotidiano y más interesada en el dinero que circula lejos de los reflectores.

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