No siempre la pista termina en los sicarios que aprietan el gatillo. Detrás de un homicidio puede existir una estructura que consigue el arma, mueve al ejecutor, selecciona a la víctima y, más arriba, alguien que habría dado la orden.

Ese es el camino que la Policía Nacional asegura estar siguiendo mientras intensifica la búsqueda de sicarios y grupos criminales en distintos puntos de Honduras.

El director de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera Mass, aseguró que existen investigaciones en marcha, operaciones que ya dejan capturas y trabajos que se mantienen bajo reserva para ubicar a personas vinculadas con varios homicidios.

La ofensiva no apunta únicamente hacia quienes presuntamente ejecutaron los crímenes.

La Policía también busca establecer quiénes integran las estructuras y si detrás de los asesinatos existen autores intelectuales.

En medio de esa cacería, Oseguera Mass puso dos lugares sobre la mesa: La Ceiba y Yoro.

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Sicarios: La Ceiba y una investigación

Hay casos sobre los que la Policía todavía no quiere enseñar todas sus cartas. Uno de esos frentes está en La Ceiba, donde Oseguera Mass anticipó que divulgarán información relacionada con hechos que, según dijo, causaron expectación en esa ciudad días atrás.

No identificó los homicidios ni reveló nombres de sospechosos. Sí aseguró que detrás de esas investigaciones existe un trabajo que se desarrolló de manera silenciosa y prácticamente sin descanso.

“Dentro de muy poco vamos a dar información con lo que está ocurriendo en La Ceiba, pero son casos que causaron mucha expectación hace unos días", aseguró.

Y es que el jefe policial dice que implementan todos los esquemas de investigación criminal y que, "ya estamoss atrás de ellos trabajando con el Ministerio Público".

La frase “ya estamos atrás de ellos” dejó abierta la expectativa sobre nuevas capturas. Por ahora, se mantiene bajo reserva las identidades y los casos.

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Del gatillero a quien pudo dar la orden

El movimiento contra los sicarios tiene otra capa. Las investigaciones buscan establecer si detrás de algunos homicidios existen personas que no participaron directamente en la ejecución, pero planificaron, financiaron y ordenaron los hechos.

Oseguera Mass dijo que esos decomisos forman parte de las operaciones contra estructuras criminales.

La ruta que plantea la Policía, por tanto, pretende caminar en sentido contrario al crimen.

Es partir del hecho, identificar al ejecutor, reconstruir la estructura y tratar de llegar hasta quien pudiera encontrarse detrás de la orden.

Yoro: jóvenes armados entran en el radar

La otra alarma encendida por Oseguera Mass apunta hacia Yoro. El director policial habló de grupos de jóvenes armados que estarían cometiendo asesinatos.

Pidió observar con atención lo que está ocurriendo en ese departamento e introdujo un elemento distinto al operativo policial: la capacidad de las instituciones para contener el crecimiento de esas estructuras.

“Hacemos un llamado en el caso de aquellas oficinas regionales de operadores de justicia, tenemos que fortalecernos. Esa debilidad en las zonas regionales de autoridad son las que permiten que grupos criminales se fortalezcan y causen un daño terrible a nuestra sociedad”, subrayó.

El señalamiento deja una advertencia de fondo: capturar a un sospechoso resuelve una parte del problema.

Pero, una estructura puede alimentarse si conserva territorio, integrantes y capacidad para cometer nuevos hechos violentos.

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Los asaltantes también están en la lista

La ofensiva anunciada no termina con los sicarios también van con operativos contra los asaltos y aseguró que en los próximos días la población comenzará a observar el despliegue y los resultados de esa estrategia.

Para el jefe policial, la frontera entre un delito considerado común y un hecho mucho más grave puede romperse rápidamente.

“No podemos permitir que delitos comunes le quiten la tranquilidad a las personas, porque del delito común pasamos al homicidio o a lesiones graves”, apuntó.

También sostuvo que la seguridad no puede verse únicamente como un problema policial y mencionó factores sociales, políticos, ambientales y culturales que intervienen en la violencia.

Por ahora, la promesa inmediata está puesta en las investigaciones y en las capturas que Oseguera Mass asegura que vienen.

La cacería ya comenzó y el objetivo no sería quedarse con el último eslabón: encontrar al que dispara, desmontar la estructura que lo respalda y seguir la pista hasta donde alcance la orden de matar.

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