La cuenta judicial de Mario Rojel Urbina Miranda llegó hasta donde podía llegar: nivel 43, el máximo contemplado por las guías federales de sentencia de Estados Unidos.

Traducido a años, ya no había una cifra, la recomendación era cadena perpetua, aunque no fue condenado a pasar el resto de su vida detrás de las rejas.

Entre aquel cálculo y la sentencia apareció un elemento que cambió el horizonte de su caso: su acuerdo de culpabilidad.

La Fiscalía estadounidense aceptó no solicitar una pena superior a 312 meses, equivalentes a 26 años de prisión.

Y el desenlace fue todavía menor: el 1 de diciembre de 2023, Mario Rojel recibió 21 años de cárcel.

¿Cómo un acusado cuyo cálculo llegó hasta prisión de por vida terminó con una sentencia temporal? La respuesta comienza mucho antes del acuerdo.

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Mario Rojel y el camino hasta el nivel 43

No fue únicamente la cantidad de cocaína la que empujó hacia arriba el cálculo de Mario Rojel.

Las partes acordaron inicialmente un nivel base de 38, sustentado en una cantidad atribuida de al menos 450 kilogramos de cocaína.

Después comenzaron a acumularse los agravantes, le sumaron cuatro niveles adicionales correspondieron a su papel como organizador o líder.

Otros dos se aplicaron por posesión de un arma peligrosa y dos más estuvieron relacionados con el uso o amenaza de violencia.

Mario Rojel recibió posteriormente una reducción de tres niveles por aceptar responsabilidad. Aun así, el resultado terminó en 43, el máximo permitido por las guías.

Su historial criminal estaba ubicado en categoría I, pero la dimensión atribuida a la operación llevó el cálculo hasta el extremo: cadena perpetua.

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Cinco cargamentos muestran apenas una parte

El expediente ofrece una ventana reveladora sobre aquello que Estados Unidos atribuía a Mario Rojel.

Son cinco fechas de 2014: el 9 de febrero, aparece involucrado en el tráfico de 513 kilogramos de cocaína.

Tres días después, el 12 de febrero, fueron otros 200 kilos, para el 13 de abril, aparecen 517 kilos más. El 22 de abril fueron 743 kilogramos, cargamento que finalmente decomisaron.

Cinco días después, el 27 de abril, aparecen otros 201 kilos, la suma alcanza 2,174 kilogramos de cocaína en esas cinco operaciones.

Pero hay una advertencia de la propia Fiscalía que dimensiona todavía más esas cifras: esos hechos representaron solamente una pequeña fracción de su conducta criminal.

Durante ese mismo periodo, también estuvo involucrado en la recolección de millones de dólares provenientes de la droga.

Entre la cocaína apareció un mensaje sobre violencia

El expediente introduce entonces un episodio distintom el 13 de febrero de 2014, apenas un día después de uno de los movimientos de cocaína descritos por la Fiscalía a Mario le pidieron los Valle Valle detener a tres sospechosos, y, según reproduce el documento judicial, “ponerlos en el cementerio”.

Después, Miguel Arnulfo pidió que les tomaran fotografías, posteriormente envió esas imágenes a su hermano Luis Alonso Valle.

La respuesta de este último, según el expediente, indicó que tenían que matarlos fuera de Florida, Copán.

La Fiscalía utilizó ese tipo de comunicaciones para sustentar la gravedad de la conducta atribuida a Mario Rojel.

No establece en estas páginas si él ejecutó o no esas muertes. Lo que documenta es la comunicación que recibió y las instrucciones que circularon alrededor de aquellas personas.

captura y extradición
Mario Rojel Urbina Miranda fue capturado en Honduras en febrero de 2023, tras permanecer prófugo durante años, y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Foto: cortesía, rediseño TuNota.

Había obstáculos para bajar todavía más

El delito por el cual Mario Rojel se declaró culpable tenía una pena mínima obligatoria de 10 años, pero había otra complicación.

Según la Fiscalía, no podía beneficiarse de una pena inferior al mínimo obligatorio, por tres razones: posesión de un arma o instrumento peligroso; uso, amenaza o dirección de violencia; y su condición de organizador o líder.

El acuerdo que alejó la cadena perpetua

Mario Rojel se declaró culpable de conspirar para distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, sabiendo o teniendo razones para creer que terminaría importada ilegalmente hacia Estados Unidos.

Como parte de esa declaración de culpabilidad, Estados Unidos aceptó limitar su recomendación de sentencia.

Aunque las guías arrojaban cadena perpetua, los fiscales se comprometieron a no recomendar más de 312 meses, es decir, 26 años.

Cuando llegó el momento de pedir la condena, la Fiscalía utilizó exactamente ese techo, solicitaron al juez los 312 meses completos.

Incluso argumentaron que una condena de esa magnitud sería proporcional a su responsabilidad y recordó que únicamente quedaría por debajo de las sentencias de 360 meses impuestas a Miguel Arnulfo y Luis Alonso Valle.

Pero el juez tampoco llegó hasta los 26 años solicitados por la Fiscalía y Mario Rojel terminó recibiendo 21 años de prisión.

Así, su recorrido judicial lo marcaron tres cifras muy diferentes: cadena perpetua en las guías, 26 años como petición máxima pactada por la Fiscalía y 21 años como sentencia final.

El acuerdo no borró los kilos de cocaína, los millones ni los agravantes que llevaron su cálculo al máximo, pero sí puso un techo a lo que pedirían los fiscales.

Para Mario Rojel, esa diferencia significó algo mucho mayor que cinco años menos frente a la petición de la Fiscalía: significó que una causa cuyo cálculo comenzó en prisión de por vida terminó teniendo una fecha de salida.

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