Los golpes al narco dejaron cocaína entre manglares, escondida dentro de una cisterna y flotando en el Caribe tras ser lanzada desde una embarcación.

En apenas 27 días, una sucesión de operaciones por mar y tierra golpeó distintos puntos utilizados para mover droga por Honduras.

No fue un solo cargamento ni una única ruta, tampoco todos los operativos comenzaron de la misma manera.

Pero detrás de varios aparece un elemento común: información que permitió seguir, ubicar o interceptar la droga.

“El apoyo de las alertas internacionales, así como las tareas de inteligencia y coordinación interagencial ayudan para dar certeros golpes a las estructuras criminales”, explicó a tunota.com un agente antinarcóticos de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN).

Los casos registrados desde agosto contra el narco permiten observar la ofensiva desde diferentes puntos: cargamentos todavía en el mar, droga escondida después de tocar tierra y cocaína que avanzó por carretera.

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Los golpes al narco comenzaron entre manglares

Uno de los primeros episodios de esta cadena ocurrió en Marcovia, Choluteca. El 21 de agosto, equipos antidrogas localizaron 648 kilogramos de supuesta cocaína en Playa El Inquieto.

Los 648 paquetes se distribuyeron en 28 fardos. La operación fue coordinada con unidades especializadas de la Policía y bajo dirección de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO).

Marcovia apareció en los registros antidrogas durante los días siguientes. El 24 y 27 de agosto fueron encontrados otros cargamentos de 20 kilos cada uno en el mismo sector.

La concentración de decomisos convirtió esa zona del sur en uno de los primeros escenarios de la sucesión de golpes al narcotráfico registrada entre agosto y septiembre.

Pero la droga no estaba cayendo únicamente cerca del mar.

golpes al narco

Una cisterna llevaba la cocaína por carretera

El 27 de agosto, la ruta cambió de escenario y agentes de la Dirección Nacional Policial Antidrogas (DNPA) interceptaron dos vehículos en El Progreso, Yoro.

Cuando inspeccionaron un camión cisterna encontraron un compartimiento falso y adentro estaban ocultos 56 fardos con aproximadamente 1,240 kilogramos de supuesta cocaína.

La Policía aseguró que la operación fue producto de labores de vigilancia, seguimiento e investigación. A tres personas las detuvieron durante la intervención.

El hallazgo mostró otra etapa del recorrido: la droga ya no se esconde cerca de la costa, sino dentro de un vehículo preparado para transportarla por carretera.

Para finales de agosto, las autoridades incluso investigaban una posible modificación de las rutas utilizadas por el narcotráfico internacional ante la concentración de grandes decomisos registrada durante esos días.

operaciones en alta mar
Las operaciones en alta mar forman parte de los golpes al narcotráfico para detectar e interceptar embarcaciones utilizadas en el traslado de droga por Honduras. Foto: Sedena.

Después, la cocaína volvió a aparecer en el Caribe

Septiembre llevó nuevamente los operativos hacia el mar y una alerta sobre una embarcación tipo go fast denominada La Chinita activó una operación en aguas del Caribe hondureño.

En este caso, el intercambio internacional de información se documentó. El Ministerio Público informó que la operación surgió de asistencia judicial e intercambio de información entre la ATIC y autoridades de la Armada de Colombia sobre una embarcación que llegaría a costas de Gracias a Dios.

Equipos navales y aéreos ubicaron la lancha unas 30 millas náuticas al norte de Barra Patuca.

Cuando los interceptaron, sus cinco tripulantes arrojaron los fardos al mar e intentaron escapar.

Las autoridades recuperaron 36 fardos con 899 kilos, posteriormente confirmados por Medicina Forense como cocaína.

Cinco personas —cuatro colombianos y un hondureño— quedaron vinculadas al proceso por tráfico de drogas agravado.

1,661 kilos en otro golpe marítimo

Pocos días después, el Caribe volvió a encender las alertas y el 11 de septiembre se interceptó la embarcación pesquera First in Line, aproximadamente 135 millas náuticas al noroeste de Gracias a Dios.

La Fuerza Naval, Fuerza Aérea y DLCN participaron en el operativo, que terminó con 1,661 kilos de cocaína decomisados y cuatro hondureños detenidos.

Era el segundo gran decomiso marítimo contra el narco registrado en menos de cinco días en el Caribe hondureño.

La secuencia dibujó para entonces un recorrido mucho más amplio que una colección aislada de incautaciones: sur, norte y Caribe aparecían dentro de las operaciones.

incautación
Los cargamentos incautados en el Caribe hondureño reflejan la dimensión de los recientes golpes al narcotráfico ejecutados en alta mar. Foto: Sedena.

Alertas, inteligencia y coordinación

La declaración del agente de la DLCN ayuda a explicar una parte de lo ocurrido y según el investigador, las alertas provenientes del exterior permiten complementar el trabajo de inteligencia realizado dentro del país.

Mientras la coordinación entre instituciones facilita ejecutar las operaciones, El caso de los 899 kilos ofrece un ejemplo concreto.

Una alerta y el intercambio de información con Colombia terminaron en el despliegue de unidades hondureñas por aire y mar.

En El Progreso, en cambio, la Policía atribuyó el hallazgo de los 1,240 kilos a vigilancia, seguimiento e investigación especializada.

Son mecanismos diferentes para atacar distintos momentos de una misma actividad criminal.

¿Más cocaína o mejores detecciones?

Los decomisos, por sí solos, no permiten concluir que actualmente esté pasando más cocaína por Honduras ni que cada ruta utilizada por el narco se detecta.

Tampoco permiten establecer cuánto cargamento consiguió atravesar el territorio sin que lo detectaran.

Lo que sí dejan estos 27 días es una secuencia poco común por su diversidad: droga localizada cerca de la costa, cargamentos trasladados por carretera y embarcaciones interceptadas todavía en aguas del Caribe.

Incluso durante septiembre, la actividad antidrogas se extendió más allá del transporte.

El 3 de septiembre, la DNPA localizó en Tela unas 70,000 plantas de supuesta hoja de coca y un laboratorio rústico presuntamente utilizado para extraer pasta base.

La droga no cayó siempre de la misma manera ni en el mismo lugar. Pero durante 27 días, mar y tierra cerraron distintos tramos de una ruta que las estructuras criminales necesitan mantener abierta para mover la cocaína por Honduras.

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