Parecía una alerta bancaria, de esas capaces de poner nervioso a cualquiera: movimientos sospechosos, accesos no autorizados y la aparente necesidad de actuar cuanto antes. Era el primer paso de una estafa y después llegó la llamada.

Al otro lado de la línea, alguien supuestamente hablaba en nombre de una entidad bancaria.

Pero detrás de aquella conversación no había empleados intentando proteger una cuenta, sino el engranaje de un fraude que, según la Guardia Civil española, terminó dejando un agujero de 44.000 euros, (alrededor de L1.3 millones).

El dinero desapareció, pero dejó huellas y cuando los investigadores comenzaron a seguirlas, el caso salió de la provincia de Zamora, llegó hasta Barcelona.

Así colocó bajo investigación a 11 personas de cuatro nacionalidades: España, Honduras, Ecuador y Perú.

Así aparece la conexión hondureña en una investigación que expone una de las caras del delito que ya no necesita romper puertas ni entrar a una casa.

Basta con conseguir que la propia víctima entregue las llaves digitales de su dinero.

De interés: Hondureños denuncian estafa: les pedían altas sumas por 'visas' de Estados Unidos

Estafa: de un mensaje a 44.000 euros

La investigación la desarrolló el Equipo @ de la Comandancia de Zamora dentro de la denominada operación 25-99 YAGLING, luego de la denuncia presentada por la entidad afectada.

La pista inicial estaba en la forma en que se produjo el engaño. Los investigadores determinaron que detrás del fraude estaba el smishing.

Esta es una modalidad en la que los ciberdelincuentes utilizan mensajes de texto fraudulentos para hacerse pasar por empresas o instituciones y conseguir información de sus víctimas.

Pero el mensaje puede ser apenas el anzuelo, después entra en juego el vishing, que utiliza llamadas telefónicas y técnicas de ingeniería social para reforzar el engaño.

La combinación puede resultar demoledora: primero llega un SMS que genera alarma y después una llamada aparentemente legítima que busca ganarse la confianza de quien está al otro lado.

La víctima cree hablar con su banco. El estafador, mientras tanto, intenta conseguir información personal y, especialmente, los códigos de seguridad que llegan al teléfono.

Cuando esos números cambian de manos, el dinero también puede hacerlo.

capturas
La Guardia Civil española siguió el rastro de una estafa de 44.000 euros hasta Barcelona, donde fueron investigadas 11 personas de cuatro nacionalidades, entre ellas la hondureña. Foto: Guardia Civil Española.

El dinero dejó un camino hasta Barcelona

Con la denuncia sobre la mesa, los agentes comenzaron a reconstruir qué ocurrió con los 44.000 euros.

Analizaron las cuentas bancarias a las que llegó el dinero, revisaron documentación y desarrollaron otras diligencias que incluyeron solicitudes de intervenciones judiciales.

Ese recorrido permitió algo fundamental: recuperar una cantidad importante del dinero sustraído, aunque la información divulgada no precisa cuánto logró regresar a manos de la entidad afectada.

Pero las cuentas también condujeron hacia personas y llegaron hasta donde residían los supuestos implicados.

Allí fueron sometidas a investigación 11 personas: ocho hombres y tres mujeres.

Hondureños aparecen entre los investigados

El principal investigado es un joven de 19 años, natural de Ecuador y residente en Barcelona, quien, según la información divulgada por la Guardia Civil, no tenía antecedentes policiales.

Los otros investigados son siete hombres de entre 19 y 25 años y tres mujeres de entre 19 y 32 años.

Y es en ese grupo donde aparece Honduras, la información disponible, sin embargo, no establece cuántos de los 11 son hondureños ni qué participación específica se atribuye a cada nacionalidad.

Ese detalle resulta importante: la conexión con Honduras existe dentro de la investigación.

Pero aún las autoridades no revelan hasta ahora el número de hondureños involucrados ni el papel individual que habrían desempeñado.

Implicados

De los teléfonos al tribunal

Lo que comenzó detrás de una pantalla terminó frente a la justicia española y las diligencias practicadas por la Guardia Civil y las 11 personas investigadas quedaron a disposición del Tribunal de Instancia, Sección Civil y de Instrucción número 6 de Zamora.

Ahora será el proceso judicial el que deberá determinar las responsabilidades individuales.

Mientras eso ocurre, el expediente deja una fotografía inquietante de las nuevas estafas.

Y siguiendo ese dinero, desde Zamora hasta Barcelona, los investigadores encontraron una trama de varias nacionalidades en la que también apareció una conexión con Honduras.

Lea también: Secretaría de Trabajo alerta sobre estafas con falsas ofertas de empleo en el extranjero